Capitolio

El relevo de Riquelme

Miguel Riquelme lleva hasta hoy la delantera en la carrera sucesoria. Su primer logro consistió en haber frenado la caída de Torreón tras el desgobierno de Eduardo Olmos. Empiezan a llegar inversiones y se han emprendido obras de impacto social. Desarrollar ese tipo de proyectos en zonas deprimidas catapultó al alcalde de Medellín, Colombia, Sergio Fajardo. Hoy es gobernador de Antioquia.

Torreón dejó de figurar en el mapa de las ciudades más peligrosas de México y el mundo. No significa que el problema esté resuelto; la inseguridad y la violencia pueden resurgir. Justamente uno de las temas que más preocupa es ¿quién sustituirá a Riquelme a finales de 2016 cuando pida licencia para competir por la candidatura al gobierno?

La ciudad podría perder lo avanzado y el PRI votos con un relevo inadecuado. Riquelme sería irresponsable si en lugar de pensar en Torreón antepone su seguridad e intereses. Descuidar sus obligaciones como alcalde o dejar como interino a uno de sus incondicionales, afectaría sus aspiraciones.

Rodrigo Fuentes, secretario de Desarrollo Social en el estado, a quien le aumentaron los pobres; Verónica Martínez, presidenta del comité directivo estatal del PRI, una de las diputadas que validaron la deuda por más de treinta y seis mil millones de pesos que Humberto Moreira heredó a los coahuilenses; y Shamir Fernández, líder del comité municipal del PRI en Torreón, quien cobró fama por exigir comisiones como delegado de Oportunidades, no son opción para reemplazar a Riquelme.

Laura Reyes tampoco lo fue como candidata a la alcaldía en 2002. El PRI la postuló y perdió con el panista Guillermo Anaya.

Torreón necesita como reemplazo de Riquelme —permanente, si es candidato y gana las elecciones; o temporal, si tales supuestos no se cumplen— otro perfil. Alguien capaz de brindar seguridad a todos los sectores, en particular a los más sensibles, y continúe el trabajo del alcalde en funciones.

Máxime porque la sociedad y algunos medios reaccionan de manera diferente a como sucede en Saltillo y otros municipios. Riquelme, cuyo carácter lo muestra en ocasiones como un político intolerante, está bajo escrutinio permanente. Sus errores se magnifican y sus aciertos se regatean. Después de los últimos alcaldes, la ciudad se volvió escéptica. 


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx