Capitolio

El precio de la lealtad

El gobierno de Humberto Moreira fue una auténtica máquina devoradora de dinero. Entre él y su interino Jorge Torres gastaron un cuarto de billón de pesos. La suma corresponde al presupuesto de seis años y a la deuda por más de 37 mil millones de pesos cuyo destino se ignora. Una parte se invirtió en obra, pero acaso la más cuantiosa sirvió para financiar campañas, incluida la presidencial, comprar negocios, corromper y enriquecer a empresarios, políticos y funcionarios.

Todo hace suponer que el Tribunal Superior de Justicia, por instrucciones de Moreira y del secretario del Sistema de Administración Tributaria, Javier Villarreal, invirtió 127 millones de pesos en Ficrea. Eso no es todo, en junio de 2010, el gobierno firmó con Leadman Trade, filial de la misma Sociedad Financiera Popular, un contrato por 812 millones de pesos para el arrendamiento financiero de vehículos. La operación fue respaldada con participaciones federales. (El Financiero, con información de Proceso, 24.1.16)

En 2011, Villarreal obtuvo un segundo crédito de Leadman Trade por 175 millones de pesos —con un decreto falso—, garantizado con 661 vehículos. “Humberto y Javier actuaban juntos”, dice una fuente. “En una ocasión, Villarreal, en presencia del gobernador, le pidió a un alcalde utilizar un crédito por 200 millones de pesos y transferirlo a la Secretría de Finanzas. Cuando el presidente municipal preguntó por el concepto, el jefe del SATEC contestó tajante: ‘por concepto de lealtad’”.

Sobre las inversiones del TSJE en Ficrea, el magistrado Gregorio Pérez Mata declaró: “Las operaciones fueron registradas, auditadas en su oportunidad en periodo de por lo menos cinco años, por auditores externos e internos, y (por) la Auditoría Superior del Estado…”. (El Universal 18.12.15)

Si las cosas sucedieron así, Pérez Mata jamás lo dirá. Es un hombre institucional, pero por lo mismo debió resistir las presiones para invertir en Ficrea. El proceso para que los miles de defraduados por la Sociedad Financiera Popular recuperen parte de sus ahorros, avanza lentamente. Sin embargo, pensar que el TSJE rescatará la totalidad de los fondos que desvió de su propósito —fortalecer la justicia—, es una quimera. Este caso, como el de la deuda, no debe ser sepultado ni permanecer impune.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx