Capitolio

El papa y el cineasta

Cuando un sistema de justicia no es funcional para un sector, no lo es para ninguno, excepto para los grupos de poder (político y económico) que lo sustentan. El problema es secular en México, pero a medida que las instituciones responsablesdebrindar seguridad y garantizar justiciase corrompen, la ciudadanía y las ONG se sublevan y se convierten en protagonistas y agentes de cambio.

La difusión de un correo electrónico del papa Francisco a su paisano Gustavo Vera, presidente de la ONG La Alameda, dondeexpresa su preocupación por que, frente avance del narcotráfico, Argentina pudiera “mexicanizarse”, refleja el deterioro de nuestro país ante los ojos del mundo. Jorge Bergoglio le confía a su amigo: “La cosa (en México) es de terror”, según le han comentado obispos mexicanos.

El papa realizará una gira por Estados Unidos en septiembre, y será el primero en darun discurso en el Capitolio.

El gobierno del presidente Peña Nieto lo invitó a entrar por la frontera, pero Francisco se excusó: “Pasar por México sin visitar a la Virgen de Guadalupe sería un drama. Pudiera desatarse una guerra”, dijo en broma. Una visita papal tiene implicaciones más allá de las religiosas.

Serviría, por ejemplo, para quitarle presión social a un gobierno en crisis y sin credibilidad como el nuestro, blanco de acusaciones de toda índole, a cual más hiriente,por la injusticia, la violencia, la corrupción y la impunidad.

La carta de Francisco coincide con la declaración del cineasta Alejandro González Iñárritu, en la recepción del Óscar a Mejor Película. El director de Birdman rogó “para que (los mexicanos) podamos hallar y construir el gobierno que nos merecemos”.

El reproche descarta al actual (del PRI) y a los precedentes (del PAN) que ofrecieron cambiar el país y combatir la corrupción, solo para caer en los vicios del viejo sistema y frustrar la esperanza de millones.González no le pide a Dios un milagro: reza para que los mexicanos asuman sus responsabilidades ciudadanas y construyan gobiernos dignos. Los partidos no lo harán si no es por la presión de las urnas.

Si el país se lo propone, dejará de ser el villano de la película, como antes fue Colombia, y empezará a tener gobiernos respetables, merecedoras de confianza y reconocimiento, en lugar de ser motivo de vergüenza. 



gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx