Capitolio

Los mejores hombres

El PRI empezó a echar mano de sus mejores hombres para los comicios del año próximo, en los cuales se elegirá Congreso (quinientos diputados), gobernadores en Baja California, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora, diecisiete legislaturas locales y ochocientos ochenta y siete ayuntamientos. Perdonar a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, ex líder priista en el Distrito Federal, acusado de dirigir y financiar una red de prostitución con recursos públicos, forma parte de la estrategia.¿Cómo iba a prescindir César Camacho de un experto en recursos humanos? Líder de los pepenadores de la Ciudad de México, Gutiérrez es un pícaro de siete suelas. En la anterior legislatura fue diputado por la renuncia de Fuensanta Patricia Jiménez, una de las “Juanitas” del PRI. Ahora está de vuelta, su partido lo necesita para enfrentar nuevas batallas, no obstante su bien ganada fama de proxeneta. Sin embargo, el DF es electoralmente un hueso duro de roer: el PRD ocupa catorce delegaciones, el PRI una y el PAN otra.El PRI es oposición en la Ciudad de México desde que Cuauhtémoc Cárdenas obtuvo la jefatura de gobierno en 1997 (derrotó a Alfredo del Mazo). César Camacho, sustituto de Humberto Moreira en el CEN priista, finca sus expectativas de victoria en la división del PRD y en la escasa penetración del PAN en la capital. Mas por cuidar a ese sector de la izquierda, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) de Andrés Manuel López Obrador podría capitalizar el descontento contra el gobierno federal por las reformas fiscal y energética.En Puebla, donde también es minoría, el PRI se reforzó con el ex gobernador Mario Marín, protector de pederastas. El 23 de agosto reapareció en el consejo político estatal en primera fila. Para vengar al empresario Kamel Nacif, a quien debe el apodo de “Góber precioso”, Marín ordenó durante su gestión secuestrar a la periodista Lydia Cacho. La policía poblana viajó a Quintana Roo para ejecutar el mandato.Otro ex gobernador llamado por el PRI, en su caso para sacar las castañas del fuego en Veracruz, es el corrupto Fidel Herrera, quien atribuye su riqueza no al erario de su estado ni a sus presuntos vínculos con la delincuencia organizada, sino a la Lotería. La preocupación de Camacho es doble: el avance del PAN, que en 2010 estuvo a un paso de ganar la entidad, y la torpeza elevada al cubo del gobernador Javier Duarte de Ochoa, peón de Herrera.Con figuras de la talla política y moral de Cuauhtémoc Gutiérrez en el Distrito Federal, Mario Marín en Puebla y Fidel Herrera en Veracruz, no extrañaría si el PRI recurre al ex gobernador Humberto Moreira. La intención sería utilizar sus talentos, su habilidad financiera y sus contactos con grupos embozados, como lo hizo en Michoacán cuando fue líder del CEN, para recuperar las tres diputaciones federales que perdió en Coahuila en 2012. Y ¿por qué no?, acaso también para postularlo por uno de los distritos de Saltillo o como plurinominal.Cualquier decisión sensata mide costos y beneficios. Sin embargo, el PRI está convencido de que las reformas (energética, fiscal, de telecomunicaciones) le darán votos suficientes para ganar el Congreso el año próximo y retener la presidencia en 2018. Semejante ofuscamiento no se veía desde los tiempos de Salinas de Gortari, y ya vimos cómo le fue al país. ¿Acaso no hay quien le hable con la verdad al presidente? ¿O es la hibris de Los Pinos la que ciega? 


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