Capitolio

Otro martes negro

El político y periodista italiano Giulio Andreotti (1919-2013) advertía: “El poder desgasta sobre todo cuando no se tiene”. Sin embargo, su ejercicio puede consumir igual o en mayor medida, máxime si se obtiene en función de las encuestas, la imagen y la popularidad, la cual “es la gloria en calderilla”, decía Víctor Hugo. ¿Dónde quedó, por ejemplo, la lozanía del exultante Barack Obama recién electo? ¿Dónde sus grandes planes y las expectativas generadas entre millones, no solo de Estados Unidos, sino del mundo? Hoy, a sus 53 años y con casi seis en la Casa Blanca, luce acabado: el cabello le cambió de negro a cano y su horizonte es igualmente gris.En México, Peña Nieto, a quien por cierto algunos malquerientes han enfermado y otros lo ven ya sin la banda, como si los problemas del país no bastaran, sufre el mismo proceso. Con apenas dos años de ejercer el poder, ya no es el joven de 46 años que ganó la presidencia. La presión, las preocupaciones y el peso de la responsabilidad se reflejan en sus sienes y en su rostro. Las cosas, como a su colega estadounidense, no le salieron según lo planeado porque “la política depende de los políticos más o menos como el tiempo depende de los astrónomos”, advertía el escritor y también periodista francés Remy de Gourmont.¿Qué mal fario persigue a Obama y a Peña? Aunque el primero representa la cultura del esfuerzo —en Harvard se tituló con alabanza como doctor en jurisprudencia— y el segundo la del privilegio, aventuro una hipótesis: quizá el saludo de Humberto Moreira les trajo mala suerte, como a otros a quienes el exgobernador de Coahuila se acercó. Al primero lo visitó en Chicago, antes de las elecciones de 2008, como parte de una campaña de relaciones públicas con líderes del mundo para cuando él fuera, alguna vez, presidenciable. Y con el segundo pactó vaya usted a saber qué tantas cosas, algunas quizá con cargo al erario.El presidente Obama afrontará este día, en las urnas, el juicio de un pueblo insatisfecho por la situación económica y política del país, y una reprobación ciudadana casi del cincuenta por ciento. Figuras del Partido Demócrata, como Nancy Pelosi, líder de la Cámara de Representantes, temen lo peor: un martes negro. Los estadounidenses elegirán Congreso, hoy de mayoría republicana, formado por 435 diputados (sesenta y cinco menos que en México), treinta y seis senadores y el mismo número de gobernadores. Si los pronósticos se cumplen y el Partido Republicano se hace también con el control de la Cámara alta y la mayoría de los estados, se marcará una tendencia para las presidenciales de 2016.Las elecciones de medio período de Peña Nieto serán en siete meses (7 de junio). Aquí también se votará para renovar el Congreso federal, nueve gobiernos estatales y alrededor de mil ayuntamientos. Las circunstancias son parecidas a las de Estados Unidos: insatisfacción social por el estancamiento económico, repudio hacia la clase gobernante y baja aprobación presidencial. Pero además existen agravantes endógenos: presión nacional y extranjera por la violencia, la inseguridad y la participación del Ejército y las policías en el asesinato y desaparición de civiles y estudiantes en Tlatlaya e Iguala. El peor de los mundos posibles. 


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx