Capitolio

El legado de Braulio

La muerte es tan íntima, tan próxima, tan cotidiana, que fingimos ignorarla hasta que llama a la puerta y otras veces nos sorprende. Nadie desea morir porque la vida,a pesar de sus avatares, es hermosa, única, irrepetible. Sin embargo, las personas llegan al mundo con una misión y se despiden de él cuando la cumplen, sin importar su edad. Braulio Fernández Aguirre lo hizo con valor y dignidad,la madrugada del viernes.

Lamento su muerte, como también la de otro amigo, Germán Froto, ocurrida un día antes. Con Braulio compartí múltiples pláticas sobre temas relacionados con Torreón, Coahuila y el país. Su vocación era la política. No era popular, menos populista, pero tampoco le preocupaba no serlo. El servicio público no es para farsantes, oportunistas ni encantadores de serpientes. Sin embargo, esa es la principal fauna que hoy lo puebla. Los resultados están a la vista: quiebra económica y moral, corrupción, impunidad, soberbia, culto a la persona.

Braulio soportó la más ruin de las infamias: postrado en cama, fue víctima de una campaña para quitarlo de en medio. A un sector de su partido, el PRI, le urgía su lugar en el Senado, guarida de algunos chacales como Jorge Emilio González, “El Niño Verde”, y el líder petrolero Romero Deschamps.

Le inquietaban no las publicaciones sobre su permanencia en la Cámara, sino el mensaje que de él se trasmitía: sus faltas a las sesiones y al trabajo en comisiones. “No te preocupes, primero recupérate. Lo demás tiene remedio”, le dije. Braulio respondió a sus detractores no con fuego, sino con un mensaje que transmitía valores y principios: una fotografía con su esposa Cristina, sus hijos y nietos, con ocasión del 50 aniversario de su matrimonio.

Hoy que casi todo es superfluo y desechable, esa escena habla de lo que La Laguna era en sus mejores tiempos: una tierra de amor por el trabajo, de sacrificio y disciplina, de respeto a los mayores, de renuncia incluso, y de altura de miras.

Que la gente muera no es problema. La dificultad estriba en quehoy la Comarca no tiene líderes, sino figurantes. Braulio vio la política igual que Bismarck, comoel arte de servir a los demás para mejorar el mundo. Hoy al poder se llega para lucrar. Braulio cruzó pantanos sin mancharse. Ese es su mejor legado.

 

gerardo.espacio4@gmail.com