Capitolio

La fórmula de Jericó

Jericó Abramo cumplió con creces el sueño de su abuelo: ser alcalde de Saltillo. Jorge Masso lo intentó varias veces por el PRI, donde militó la mayor parte de su vida, pero jamás fue postulado. “(En 1984) ganó las elecciones, por el PARM, pero las condiciones políticas de entonces no le permitieron tomar protesta”, dice Abramo, el presidente municipal mejor calificado de los candidatos impuestos por Humberto Moreira en la cima de su carrera política, hoy hecha trizas.
Si existe algún vínculo político o afectivo con el ex gobernador, exiliado en Barcelona, España, no lo dice. Sin embargo, Abramo logró el mejor deslinde: dejar deuda cero, libros blancos y una administración auditada por uno de los despachos más reconocidos del país. Asimismo pagó los pasivos que heredó de Fernando de las Fuentes, cuyo padre, José de las Fuentes, siendo gobernador, desconoció el triunfo de su abuelo. El beneficio es para Saltillo, pero también para el panista Isidro López Villarreal, que dispondrá de hasta cuatrocientos cincuenta millones de pesos para obra directa el primer año de su gestión, que iniciará el 1 de enero próximo.
Entrevisté al alcalde durante un recorrido por el Biblioparque Norte, donde hoy rinde su último informe. Con jornadas de diecinueve horas —“empezamos a las cinco de la mañana y terminamos a las doce de la noche”— y sin salir a otros municipios a promover su imagen, Jericó tiene buen cartel fuera de Saltillo. Dice que en temas de seguridad y otras decisiones, “el gobernador Rubén Moreira y yo tomamos el toro por los cuernos”. “Saltillo está mejor que nunca”, coinciden empresarios de La Laguna, Monclova y otras regiones.
Para lograrlo, el priista aplicó una fórmula infalible: trabajo de tiempo completo, contacto con todos los sectores, eficiencia administrativa, transparencia y rendición de cuentas. También “hay que saber decir que no”, apostilla.
—¿Autoritario? —pregunto.
—No, simplemente hice cumplir la ley. Retiramos a trescientos cincuenta vendedores ambulantes de la Alameda, aplicamos el reglamento para la venta de bebidas alcohólicas y suprimimos giros negros —dice el alcalde que asumió el poder a los treinta y cuatro años y lo entregará a los treinta y ocho.
—Patrimonialmente, ¿cómo termina?
—Como empecé. Gracias a Dios, soy empresario —“viviendero”, como se dice ahora—. Mi abuelo fundó la constructora a la que nos dedicamos. Mis declaraciones patrimoniales están al corriente en la Contraloría.
Abramo maneja al dedillo la información del municipio. —Sin subir impuestos, el presupuesto lo aumentamos de mil doscientos millones de pesos, en 2010, a casi dos mil millones este año. Un alto porcentaje fue para inversión. Despedimos a más de mil policías y las nuevas plazas, alrededor de seiscientas, las ocupa personal confiable. Reconstruimos el tejido social con la Ruta recreativa y la Calle cobra vida. El transporte se modernizó con el Saltibús. Lo que me propuse realizar y no pude fue convertir la calle de Victoria en peatonal. Los comerciantes no quisieron.
Saltillo figura hoy entre las diez mejores ciudades del país para vivir e invertir y su alcalde es el mejor calificado de Coahuila y otros estados. Consorcio Marketing Global le asigna 7.7 puntos en una escala de diez. Jericó cumplió con creces el sueño de su abuelo y esto podría ser el principio de nuevos proyectos. El presidente Peña lo recibió en Los Pinos después de inaugurar la planta Fiat.



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