Capitolio

El estilo de Salinas

¿Desde cuándo un secretario de estado reparte cobijas como lo hizo el del Trabajo, Alfonso Navarrete, el miércoles pasado en colonias de Saltillo? ¿No pudo, por respeto a las formas —que son fondo Jesús Reyes Heroles dixit—, esperar a que el gobernador Rubén Moreira regresara de su gira por Chile y Uruguay, la cual incluyó Honduras, a donde el presidente Enrique Peña canceló de último minuto su asistencia a la toma de posesión de su homólogo Juan Orlando Hernández? Si los apoyos forman parte de una declaratoria de emergencia de Gobernación, ¿por qué la entrega no la hizo algún subordinado de Osorio Chong?

O acaso se trata de generar incertidumbre entre los gobernadores con la advertencia de “ya ven lo que pasó en Michoacán”. Además de que la visita de Navarrete ocurrió en ausencia del gobernador, tampoco fue en el momento más propicio. Por esos días, maestros de La Laguna habían bloqueado la caseta de cuota de La Cuchilla, se plantaron frente al Palacio de Gobierno y obstruyeron las recaudaciones de rentas de Torreón y otras ciudades para protestar porque la Federación dejó de subsidiarles el pago del Impuesto Sobre la Renta a que todo mortal está sujeto (entiéndase por mortal a los contribuyentes cautivos).

En Torreón siguen los homicidios y los asaltos a restaurantes. En la frontera de Coahuila se localizan fosas clandestinas. Y de las cloacas municipales no deja de aflorar corrupción de las pasadas administraciones (deudas, desvío de recursos públicos, nóminas infladas, pago de aviadores y viajes de funcionarios y representantes de algunos medios de comunicación, que a la vez son contratistas y fraccionadores, a Las Vegas y otros destinos turísticos con cargo al erario).Como pasa con la deuda, no habrá castigo. ¿Aun así se premiará a los responsables del saqueo con asientos en el Congreso?

¿Corresponde a un secretario de estado entregar mantas? ¿Puede distraer su atención de asuntos de importancia nacional cuando sobra burocracia para cumplir esa función? ¿Por qué vino Navarrete y no otro secretario cuya presencia es cada vez más frecuente en el estado? Me refiero al ex gobernador Enrique Martínez, de Agricultura, enemistado con su sucesor Humberto Moreira y con otros miembros del clan, más porque lo borraron del mapa que por la deuda. Finalmente, Humberto fue gobernador porque él lo toleró.

Navarrete entregó las frazadas por ser el representante de Peña Nieto en Coahuila y no Martínez. En el sexenio de Salinas, y ya cuando Rogelio Montemayor ocupaba la antesala del gobierno en calidad de coordinador de Solidaridad, funcionarios federales como el subsecretario de Desarrollo Social, Carlos Rojas, realizaban giras sin avisarle al gobernador (Eliseo Mendoza). Era una forma de vigilar a los estados sin importar que se vulnerara su soberanía.

El mensaje, ahora, parece ser el mismo. Si la gira de Navarrete recibió escasa o nula cobertura mediática, fue acaso a petición de parte. Quizá el secretario no quería prensa incómoda por el reciente escándalo del suntuoso reloj que le robaron en un centro comercial de la Ciudad de México. En un principio se dijo que el valor de la joya excedía los trescientos mil pesos. Luego él, en su denuncia ante la Procuraduría de Justicia del DF, aclaró: valía cien mil. Cualquiera que sea el precio real, insulta que un funcionario público ostente riqueza en un país con más de cincuenta y cinco millones de pobres. La visita de Navarrete fue a la chita callando, pero alborotó el avispero.

gerardo.espacio4@gmail.com

@espacio4mx