Capitolio

Los días contados

Las elecciones del 4 de junio están marcadas por la incertidumbre y la expectativa de la primera alternancia en uno de los cuatro estados del país gobernados por el PRI desde 1929. Esta vez, nadie sabe a ciencia cierta quién será el sucesor de Rubén Moreira, cuyo ocaso se acelerará cuando cierren las casillas, pero en cualquier circunstancia los días del moreirato están contados.

El PRI desarrolló en los últimos años nuevos métodos para agenciarse el voto de los grupos marginales, basados en la entrega de apoyos municipales, estatales y federales (pequeñas obras, despensas, láminas, tinacos, dinero en efectivo…), la organización territorial y la movilización de los beneficiarios a las urnas. Sin embargo, en elecciones altamente competidas, como serán las de Coahuila, Estado de México y Nayarit, operaciones y estructuras tipo Zafiro y Comppas (Comités de Política Popular y Acción Social) no aseguran resultados positivos, pues su alcance es limitado.

La presentación del exgobernador Humberto Moreira como candidato a diputado por el Partido Joven y las bravatas contra sus críticos —periodistas, líderes de oposición y el expresidente Felipe Calderón— reavivan la inquina social y política contra el clan y agravan el escenario para el PRI. Moreira pudo haber sido exonerado en Coahuila y en México, pero aún no se salva de los procesos iniciados en Estados Unidos y en nuestro país por lavado de dinero y delincuencia organizada.

La inminente extradición a Estados Unidos de Juan Manuel Muñoz, el Mono, operador de los Zetas, puede significar para Moreira el inicio de una nueva pesadilla. Tomás Yarrington ya empezó a vivir la suya. El tamaulipeco fue apresado en Italia a petición del gobierno norteamericano, justamente por los delitos de narcotráfico y blanqueo de capitales. También se investiga su participación en el asesinato de Rodolfo Torre, candidato del PRI a la gubernatura de Tamaulipas, el 28 de junio de 2010.

Aun expulsado del PRI, Humberto Moreira representa una bomba de relojería para Peña Nieto. Si no explota antes de las elecciones del 4 de junio en Coahuila, lo hará en las presidenciales de 2018. Todo el mundo escucha el tictac, menos el valentón. 


gerardo.espacio4@gmail.com