Capitolio

Contra la democracia

El PRI y el PAN dieron el primer paso hacia la sucesión estatal de 2017 con la postulación de candidatos a diputados locales el 2 de marzo. El Congreso que se elija en julio próximo acompañará al gobernador Rubén Moreira en la última etapa de su sexenio. Gustavo Enrique Madero, líder nacional del PAN con licencia, ha declarado que la reforma política aprobada el año pasado posibilita la alternancia en los estados donde el PRI monopoliza el poder desde hace ochenta y cinco años, como Coahuila, Durango, Nuevo León y Tamaulipas, entre otros. Con una población que ronda los tres millones de habitantes, Coahuila es el estado con más partidos del país: catorce. Siete son nacionales: PAN, PRI, PRD, PT, PVEM, Movimiento Ciudadano y Nueva Alianza (Panal), y el resto locales: UDC, PSD, PPC, Partido Joven, PRC, PPC y PCP. La mayoría son satélites del PRI, incluidos el Verde y el Panal. En las elecciones legislativas de 2011, las candidaturas de las coaliciones formadas por el partido gobernante con el Verde, el PPC y Nueva Alianza en los distritos V, XI y XIV recayeron en priistas.

La proliferación de partidos locales, lejos de enriquecer la democracia, la pervierte. Atomizar las diputaciones de representación proporcional (nueve contra dieciséis de mayoría) debilita aún más el equilibrio entre los poderes Ejecutivo y Legislativo. La oposición real se limita a tres asientos, ocupados por el PAN y la UDC, equivalentes al doce por ciento de la actual legislatura. Además de restarle recursos a un estado cuya deuda —superior a los treinta y seis mil millones de pesos— lo sujeta por veinte años al pago de capital e intereses, el exceso de partidos distorsiona la realidad política. El PAN, que en 2011 rebasó los 390 mil votos junto con la UDC, tiene dos diputados de representación proporcional, apenas uno más que el Verde (catorce mil 305), el PPC (doce mil 590), Nueva Alianza (cuatro mil 103) y el PSD (tres mil 541). El nombre del juego es: divide (a las oposiciones reales) y tendrás un Congreso a modo. O bien: préstame tus siglas y a cambio tendrás un diputado.


El problema es el Código Electoral de Coahuila que permite ese tipo de juegos y alienta la proliferación de partidos satélite para apuntalar al PRI. El año pasado, Édgar Puente, del Partido Joven, barajó el nombre de Humberto Moreira como candidato a la alcaldía de Saltillo, mientras la opinión pública y los medios locales y nacionales apuntaban al ex gobernador como principal responsable de la deuda. Ahora no solo el Partido Joven considera al ex líder del PRI para el Congreso local, sino también el Partido Campesino Popular, cuyo presidente, José Luis López, declara que Humberto Moreira “cumple las expectativas” y que en Coahuila “son más los que lo quieren que los que lo odian” (Milenio Laguna 24.2.14). Sin embargo, el dirigente del PRI, David Aguillón, director de Comunicación Social y secretario de Gobierno en el sexenio de Moreira, lo descartó como candidato para las elecciones del 6 de julio.


El PAN y el PRD negociaron con Peña la reforma política, a través del Pacto por México, para quitarle a los gobernadores el control de los órganos electorales cuyos consejeros serán designados en lo sucesivo por el INE. El propósito, abrir cauces para la alternancia en las nueve entidades donde no la ha habido; además de Coahuila, el Estado de México, Veracruz e Hidalgo.


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