Capitolio

La codiciada rectoría

Mantener quietas las aguas en la Universidad Autónoma de Coahuila, en medio de la agitada competencia por la candidatura al gobierno, resultó una decisión sensata, como hacen faltan otras en el mismo sentido para evitar sobresaltos. La institución se mantuvo en la línea de nombrar rector para un doble periodo, iniciada por Villegas Rico.

Producto o no de una negociación política futurista, la reelección de Blas Flores fue atinada; en realidad se trató de un referéndum, por haber sido el único candidato. Primero, porque no se sometió a la Universidad a presión y desgaste innecesarios; y segundo, por el perfil del rector, atento más a sus responsabilidades que proclive a la diversión, las inversiones personales, al protagonismo y a la promoción política. La UA de C ha tenido altibajos, pero con Flores mantiene un nivel ascendente.

La rectoría es un puesto codiciado. Flores no era el único aspirante, pero sí el más sólido. También es un hombre recto. Salvador Hernández, secretario general de la máxima casa de estudios de Coahuila, y Efrén Ríos, director de la Facultad de Jurisprudencia, se promovieron para el cargo. Sin embargo, resultaba demasiado riesgoso imponer como rector a un exlíder del PRI o al coautor del proyecto de una nueva Constitución para el estado.

Flores garantiza el equilibrio entre las distintas fuerzas regionales que actúan fuera de la institución. La cabeza de ese grupo es el actual líder del Congreso, José María Fraustro, a quien tampoco se debe descartar para la sucesión gubernamental del año próximo. El ex rector es un puente entre corrientes antagónicas. Asimismo,tiene contactos en los centros de poder y buenas relaciones con los poderes fácticos.También es bien visto en La Laguna. De ese equipo han surgido los últimos cuatro rectores, incluido el actual, en otros tantos gobiernos.

La UA de C es una de las instituciones más vigorosas y mejor calificadas del estado; y el grupo dominante, uno de los pocos —quizá el único— que se mantiene unido y ha sabido sortear las pugnas políticas. En su cohesión radica su fuerza. La permanencia de Blas Flores en la rectoría, desde donde transitará de un gobierno a otro, lo confirma. Con la Universidad en calma y en proceso de superación permanente, Coahuila gana y el gobierno tiene un motivo menos de preocupación.

 

gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx