Capitolio

Los abusos del poder

El PRI celebró el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer, como todos los partidos y gobiernos del país. La efeméride se instituyó en Copenhague en 1910, en el marco de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, cuya demanda fue el voto universal, sin exclusiones de sexo, color, creencia ocondición.El 11 de octubre de 2013, con motivo del 60 aniversario del sufragio femenino en México, el presidente Enrique Peña anunció una iniciativa para que el 50% de las candidaturas a diputaciones (federales y locales) y senadurías de los partidos correspondiera a mujeres. El Congreso aprobó la ley el 5 de diciembre pasado.


Pero mientras en los discursos se exaltaba el papel y la contribución de la mujeren las luchas democráticas, sociales y blablá, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre controlaba desde la presidencia del PRI del Distrito Federal una red de prostitución cuyo cliente principal era… ¡él mismo! Las aficiones y excentricidades del “júnior de la basura”, conocido así por el imperio que sus padres levantaron sobre millones de toneladas de desperdicios y las espaldas de miles de pepenadores, las denunciaron los diarios “Reforma” y “El País” de España hace once años. El caso lo retomó la periodista Carmen Aristegui en sus programas de MVS Radio y CNN en español, a partir de anuncios de periódicos que reclutaban jóvenes de dieciocho a treinta y dos años para “asistir” a Gutiérrez de la Torre. Los servicios se pagaban con cargo al erario, pues las prerrogativas de los partidos tienen como origen común el presupuesto. El resultado de la investigación, presentado el miércoles pasado, produjo oleadas de indignación en el país. Gutiérrez pidió licencia y el CEN del PRI, para cubrir el expediente, ofreció interponer una denuncia ante la Procuraduría del Distrito Federal. La víspera del Día Internacional de la Mujer, el presidente Peña declaró en Mérida, Yucatán, que su gobierno trabaja para formar una nueva cultura de la sociedad mexicana hacia la mujer. La ocasión, dijo, es propicia “para recordarnos (…) muy especialmente a quienes tenemos responsabilidad pública, el deber, el compromiso y la responsabilidad para trabajar desde nuestro espacio de actuación, por modesto que sea, en esta orientación y perspectiva de género pensando en las mujeres de hoy”.


El tráfico de favores sexuales, no solo a cambio de empleo y dinero, sino también de posiciones políticas y otro tipo de prebendas, no empezó ni acabará con el agreste de Gutiérrez de la Torre. Mas no por común, esa práctica puede ser pasada por alto. Para investigar la red de corrupción, el Congreso debe desaforar al líder con licencia del PRI de la Ciudad de México—el angelito es diputado federal— y las autoridades procesarlo si es culpable. Si el caso no se reabre después de once años de impunidad, la red de explotación sexual seguiría activa.


La falta de empleo y oportunidades no sirve de excusa para imponer ni tolerar relaciones indignantes y violatorias de los derechos fundamentales; fomentarlas y protegerlas desde el poder es execrable. El acoso y abuso sexual existe en partidos, gobiernos, empresas, escuelas e incluso en las iglesias. Denunciar no basta: es preciso investigar y castigar con rigor a los delincuentes. Sin embargo, mientras en México prevalezcan el miedo, la complicidad y la ley del silencio, difícilmente se podrá avanzar en la justicia, no solo para las mujeres, sino para la sociedad.


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