Capitolio

Voto de conciencia

Como resultado de la reforma electoral de 2014, los comicios federales y locales se adelantarán un mes; antes eran el primer domingo de julio, y en lo sucesivo serán el primero de junio (día 7 para las elecciones de este año). La modificación del calendario explica el diluvio de spots y el protagonismo de los partidos, en plena cuesta de enero, siempre con cargo al presupuesto. Anticipar las votaciones cuatro semanas presionará al PRI, más que a ninguna otra fuerza, por el malestar nacional causado por la violencia, la corrupción y la impunidad en temas específicos: las masacres en el Estado de México y en Guerrero, y los conflictos de interés con el Grupo Higa.La falta de liderazgo, la incertidumbre política y el deterioro de la economía ensombrecen aún más el escenario para el gobierno de Peña Nieto y su partido. Mientras el abuso de poder no se castigue en los tribunales, las urnas son el mejor sucedáneo. En Estados Unidos le ocurrió el año pasado al presidente Barack Obama, por otras razones, cuando perdió el control del Congreso y la mayoría de los estados. Igual le sucedió a Vicente Fox y a Felipe Calderón en la mitad de sus mandatos, lo cual es saludable, pues muestra a una ciudadanía crítica y participativa. Por eso la importancia de votar. Si las elecciones intermedias son siempre un dolor de cabeza, las del 7 de junio pueden convertirse en pesadilla para Peña en lo que resta del sexenio.Para tratar de amortiguar el voto de castigo, el PRI volverá a aliarse con el Partido Verde Ecologista de México. Esta vez irán juntos en 249 de los 300 distritos: 57 serán para el PVEM y 192 para el partido del presidente. Nueva Alianza, otro satélite del tricolor, decidió participar solo al no conseguir un mayor número de candidaturas.El PRI, con el Verde y el Panal, intentará recuperar Sonora. La alianza “Por un gobierno honesto y eficaz” podría postular a la senadora Claudia Artemisa Pavlovich. Los mismos partidos formarán coalición en Michoacán (solo para alcaldes y diputados locales, no para gobernador), San Luis Potosí (para gobernador y Congreso) y Guanajuato (en diversos municipios, con candidatos afines al PAN).Acción Nacional decidió ir solo en las elecciones para el Congreso federal, donde puede elevar su presencia. También está en condiciones de conservar el gobierno de Baja California y ganar otros estados. La duda es Sonora, por los desaciertos del gobernador Guillermo Padrés. En Nuevo León, donde la administración de Rodrigo Medina (PRI) es un desastre, el PAN no concretó la coalición con el PRD y el PT por la gubernatura, pero sí en Campeche y Colima. En el primer caso, la nominación se la disputan el senador Jorge Luis Lavalle, el ex alcalde de la capital, Carlos Rosado Ruelas y el diputado Jorge Rosiñol Abreu.En Guerrero, el PAN participará por el gobierno sin compañía de otros partidos, pero en algunos municipios y distritos locales lo hará con fuerzas de izquierda y Nueva Alianza. En Querétaro, el candidato lo designará el Comité Ejecutivo Nacional. El favorito es el senador Francisco Domínguez.En Michoacán, la candidata panista volverá a ser Luisa María Calderón, hermana del expresidente Felipe Calderón. El senador Salvador Vega Casillas y Marko Cortés Mendoza, ex aspirante a la presidencia municipal de Morelia, le allanaron el camino. En Jalisco, el PAN pactará una alianza con el PRD en 33 ayuntamientos. 


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