Capitolio

Visos de ruptura

Líder que condiciona el triunfo de su partido a la unidad de cuadros y militantes. Líder que para persuadir promete “incluir a todas las voces y a los mejores”. Líder que se envalentona y cierra la “puerta al chantaje político”, pero al mismo tiempo la abre para quienes deseen abandonarlo si no están de acuerdo con el método de selección de candidato a gobernador, es un impostor o ignora la historia de su propio partido. En 1987, en un clima parecido al de Coahuila ahora, Jorge de la Vega utilizó la misma retórica contra Cuauhtémoc Cárdenas, Muñoz Ledo, González Guevara e Ifigenia Martínez, por oponerse a la imposición de Carlos Salinas como candidato presidencial.

La Corriente Democrática del PRI recogió el guante y usó la puerta de salida. En 1988, el Frente Democrático Nacional postuló a Cárdenas para la presidencia. ¿Pasará lo mismo en Coahuila después del mensaje de Enrique Ochoa a la “clase política”, en un salón del hotel Crown Plaza, y a la militancia, apiñada en el Coliseo del Centenario, el 1 de octubre?

Ochoa llegó a Torreón el 30 de septiembre con su esposa Greta Rojas —excomentarista de TV Azteca— y su hija Sofía María. El 29 había asistió a la celebración por los 100 años del periódico El Universal, en el exconvento de Las Vizcaínas, en la Ciudad de México, donde coincidió con Humberto Moreira. Según testigos, Ochoa y el exgobernador sostuvieron un “diálogo intenso”. ¿De qué otra cosa pudieron hablar, si no de la sucesión de Coahuila?

El mismo día 30, Ochoa cenó con Rubén Moreira y Miguel Riquelme en la casa de Gobierno o en la del alcalde, según la fuente.

Ochoa dio el banderazo de salida para la sucesión de 2017: “La elección de Coahuila empieza hoy (…) los panistas no merecen gobernar”. También anunció el método: “consultas públicas a los militantes y simpatizantes (…) con total apertura (…)”. Ahora faltan las reglas. En un desayuno previo con periodistas, aseguró que aún no hay candidato ni está definido el sistema de selección.


gerardo.espacio4@gmail.com