Capitolio

Tumba o trampolín

Un ejemplo de cómo una alcaldía puede ser trampolín o sepultura política se registró en Monterrey, donde Margarita Arellanes (PAN) dio por sentado que por presidir la capital de Nuevo León y ser fotogénica ganaría la candidatura al gobierno del estado. No consideró que su partido, además de dividido, está en crisis.

Cierto neopanismo desplazó a los cuadros tradicionales que lo estructuraban y el PAN perdió sustento y respaldo social.

La ambición, en muchos casos, se impuso a los principios.El mayor error de Arellanes consistió en olvidar sus responsabilidades en lugar de fundar su aspiración de ser gobernadoraen un desempeño recto y eficaz; parecía más inclinadaa las pasarelas que al trabajo en la ciudad escaparate deun estado económica y políticamente clave. Sus viajes de compras o de placer al extranjero y sus conferencias fuera de Nuevo León le restaron puntos. En Torreón acompañó a Jesús de León en su segundo intento por ocupar la Presidencia Municipal, de la cual estuvo a un paso.

El desapego de sus obligaciones, su personalismo y su confrontación con grupos del PAN la hicieron perder la candidatura con Felipe de Jesús Cantú, alcalde de Monterrey en el período 2000-2003.

En Coahuila, las elecciones para suceder al gobernador Rubén Moreira serán en 2017, pero desde ahora hay corredores; algunos en la pista, como el alcalde de Torreón, Miguel Riquelme (PRI), otros en perspectiva, como el presidente municipal de Saltillo, Isidro López Villarreal (PAN), y cuatro más (Armando Luna, Jericó Abramo,Jorge Dávila y Javier Guerrero) en espera de lo que ocurra en los comicios federales del 7 de junio.

Un tercer grupo observa yplanifica desde el Senadoy el Congreso local (Hilda Flores, Luis Fernando Salazar y José María Fraustro).La lección de Nuevo León es que los aspirantes a la gubernaturade Coahuila no deben confiarse ni descuidar sus responsabilidadescomo lo hizo Margarita Arellanes, quien se olvidó de gobernarpara lanzarse a una aventura que terminó en fracaso por falta de apoyo.

Existe un tercer elemento, determinante en las decisiones del PRI: las encuestas. Por eso cada quien se las ingenia para actuar en varias pistas sin faltar a sus tareas. Los tiempos cambiaron y ahora quien permanece quieto no rinde protesta como candidato. 



gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx