Capitolio

Los 100 de Torreón

Rubén Moreira y Miguel Riquelme dieron los mismos pasos para deslindarse de Humberto Moreira y Eduardo Olmos—por las crisis financiera y de inseguridad— sin llegar a la ruptura: gobernar de tiempo completo y hacerlo de manera radicalmente opuesta. En las elecciones de 2013, Torreón fue la sorpresa: era el municipio con las condiciones más propicias para la alternancia y sin embargo, en el último minuto, el PRI pudo conservarlo.


Perder la segunda ciudad en importancia de Coahuila, además de Saltillo, hubiera significado la virtual derrota del PRI en los comicios para gobernador de 2017. El 7 de julio pasado fue de pesadilla. Antes de la medianoche, la ciudad ya se había dado por perdida. Según versiones, Riquelme habló por teléfono con el gobernador para comunicarle la noticia y preparar una estrategia de medios. Finalmente, el cómputo en algunas colonias confirmó al PRI como ganador.


Riquelme asumió con una legitimidad precaria, pues captó el 47.1% de los votos, pero en los primeros cien días logró mejorar sus calificaciones y la percepción ciudadana empezó a cambiar. Según la encuesta Barómetro de México Avanza, difundida en marzo, el alcalde obtuvo una calificación de 6.58 (en una escala de 10). Hoy, tres de cada diez torreonenses emigrarían a otra ciudad en busca de trabajo y tranquilidad, la mitad de las que hace unos meses expresaron su deseo de cambiar de residencia.


Otro dato positivo es que mientras el 40% de los encuestados dijo en 2013 que la seguridad pública era pésima, en el levantamiento de febrero solo el 17% la calificó de esa manera. Barómetro reporta una mejoría en los servicios públicos, pero advierte que la seguridad es todavía la peor puntuada (4.79 sobre 10). El problema más grave es la inseguridad (robos y asaltos) con el 48% de las menciones; y el segundo, los delitos relacionados con el narcotráfico (24%).


La mejoría no es para echar las campanas al vuelo. Lo primero que se dice del inicio de la gestión de Riquelme es: “Así empezó Olmos y luego se desinfló”. El alcalde sabe que, a diferencia de su colega panista de Saltillo, más ojos vigilan sus pasos. Participación Ciudadana 29 y otras organizaciones civiles cuestionan el manejo financiero de la Tesorería, el Simas y el reciclaje de funcionarios.


Como signo de autodefensa, en la ciudad existen todavía calles cerradas en colonias y camellones clausurados frente a residencias de políticos. Torreón es una de las ciudades donde circulan más vehículos sin placas o con chapas de organizaciones que suplantan al estado.


En una de sus primeras declaraciones, Riquelme admitió que las condiciones de la ciudad eran peores de las que había imaginado. Por lo tanto, amplió a doscientos días la primera etapa de su alcaldía. Saltillo avanza por impulso propio y es una de las capitales del país más confiables para invertir y residir, pero Torreón está de moda. El gobierno del estado emprenderá una campaña para ponderar sus ventajas y contrarrestar la fama de ser una ciudad violenta como la han presentado medios de comunicación de Estados Unidos y de Europa.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx