Capitolio

Telón de fondo

Conservar a Coahuila y a La Laguna unidos en un solo territorio y desterrar los lamentos fueron los mensajes subyacentes del gobernador Rubén Moreira y el alcalde Miguel Riquelme en la toma de posesión del ayuntamiento 2014-2017. Por su riqueza de hidrocarburos, “hoy (…) es una suerte ser coahuilense”, dijo Moreira.

Los municipios metropolitanos (Torreón, Gómez Palacio y Lerdo) “estamos orgullosos de pertenecer a cada uno de nuestros estados (…) nuestras raíces históricas y nuestra dinámica no pueden estar separadas”, expresó Riquelme. El gobernador precisó que hay empleos donde las empresas recuperan sus inversiones y obtienen ganancias. Estas condiciones “no se generan espontáneamente o lamentándose o tratando de culpar a otras regiones del estado (…) cuando ellas pueden ser aliadas”. Riquelme había pedido antes recuperar el espíritu lagunero: “basta de lamentos, basta de descalificaciones.”. Moreira, quien se asume como gobernador lagunero (“Torreón lo quiere”, le dijo Riquelme), se manifestó enamorado de la ciudad. “Seguiré diciendo que es bella y que tiene muchas cosas buenas. A veces lo digo de forma muy efusiva, pero en ella está parte de mi pasión por Torreón”. La efusividad le ha costado críticas. Cuando declaró “Torreón está a toda madre” (El Siglo, 6.9.13) fue la comidilla en columnas políticas, de opinión y en las redes sociales.


Esta vez, con mesura, insistió “las cosas van mejorando”. Incluso dio un dato: mientras en diciembre de 2012 se registraron sesenta y un muertes violentas solo en Torreón, el mes pasado los homicidios sumaron cuarenta y cinco en todo el estado. Enseguida se vacunó “falta mucho por hacer, pero es menos, mucho menos de lo que teníamos por delante hace dos años. (…) Acá suceden ahora cosas buenas, digámoslas; no por un gobierno, más bien por una ciudad que lo necesita y se lo merece”. Uno de los reproches recurrentes al ex alcalde Eduardo Olmos fue su falta de autoridad y sumisión al gobierno del estado. Riquelme, en su discurso, estableció que en lo sucesivo será él quien tome las decisiones “asumo el liderazgo que me corresponde como alcalde y primera autoridad de Torreón (…) cada uno de nosotros asumamos lo que nos toca hacer”.


El alcalde ofreció tácitamente un gobierno distinto al de Olmos, como el de Rubén Moreira lo ha sido respecto al de su hermano Humberto. Recibieron Coahuila y Torreón en condiciones desastrosas. El desafío de ambos consiste en recuperar la confianza en las instituciones que representan. Ahora que el movimiento social no el de castas cupulares por la separación de La Laguna cobra adeptos, también deben persuadir a los laguneros de que sus expectativas son mejores como parte de Coahuila que como estado independiente.

Si la relación municipio-estado se funda en el respeto y en la colaboración efectiva, no en la sumisión a la capital, y si del lamento y las recriminaciones se pasa a la participación de todos los sectores en la construcción de un destino común, este puede ser el momento de Torreón.

“Cuatro años son suficientes para cambiar el panorama”, aseguró Riquelme, cuya agenda marca como prioridades la transparencia y la rendición de cuentas —demanda social persistente.


Asimismo prometió someter su administración a parámetros internacionales y reestructurar el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento, o sea no caer en la tentación de privatizarlo. “(…) somos nosotros quienes podemos administrar bien este sistema”. Un organismo que Olmos dejó también en ruinas.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx