Capitolio

Tándem Peña Madero

Antes de la sucesión presidencial de 2000, Vicente Fox declaró que aceptaría el triunfo del candidato del PRI, Francisco Labastida, solo si la diferencia entre ambos era de cinco puntos porcentuales. Al final, fue él quien ganó por seis puntos. Con más del doble de esa ventaja, Gustavo Madero resultó electo jefe del PAN para un segundo periodo, esta vez de quince meses y no de tres años. Tiempo suficiente para organizar a su partido para los comicios de 2015 en los cuales se elegirá Congreso federal, nueve gobernadores, casi un millar de alcaldías y legislaturas locales.


El PAN conjuró así un doble riesgo: la impugnación de Ernesto Cordero y la ruptura. Madero triunfó no por ser el mejor candidato, sino por el control de la estructura panista y por tener la aquiescencia de Los Pinos. De nuevo se impuso el pragmatismo. La suerte del presidente Enrique Peña y de Gustavo Madero irán de la mano; igual les pasó a Carlos Salinas y a Diego Fernández. Hoy uno está en el infierno y otro en el limbo.


Madero ganó veinte estados (los mismos que hoy gobierna el PRI) y Cordero doce, incluidos tres panistas (Baja California Sur, Guanajuato y Oaxaca). La elección del domingo dejó a Madero tranquilo y a Cordero resignado. El exsecretario de Hacienda obtuvo una votación decorosa. En Coahuila, la ventaja del primero (mil 855 votos contra mil 438) no correspondió a su alianza con los principales liderazgos (Guillermo Anaya, Luis Fernando Salazar, Silvia Garza y los alcaldes de Monclova y Frontera).
En ese escenario es más meritoria la lealtad y el trabajo de los operadores de Cordero: Esther Quintana y Jesús de León, principalmente. El equipo de Anaya deberá revisar no solo la estrategia, sino las causas de una votación precaria. En el cambio del comité estatal panista, Bernardo González captó dos mil 419 sufragios, es decir, 534 por encima Gustavo Madero. Una de las razones podría ser el desgaste del grupo anayista; otra, que el discurso de Cordero persuadió al panismo tradicional.


La militancia de Saltillo y su zona metropolitana valoró a Cordero por sus denuncias contra la corrupción, la cercanía del PAN con el PRI y la deuda de Coahuila, herencia de Humberto Moreira. Significa que el tema debe ser considerado de cara a las elecciones para diputados locales del 6 de julio. Mientras la justicia de Estados Unidos actúe contra los presuntos responsables y en México no haya castigo, la sociedad expresará su descontento en las urnas. El siguiente paso será la composición del comité ejecutivo nacional del PAN, donde Coahuila ha perdido influencia en los últimos años. Bajo la presidencia de Germán Martínez, Guillermo Anaya fue un efímero secretario general. Juan Antonio García Villa ocupó el mismo puesto con Felipe Calderón. En su discurso del domingo, Madero tendió puentes con Cordero y sus seguidores. Lo peor sería excluirlos. El objetivo de Gustavo Madero, como el de todo líder partidista, consiste en ganar el mayor número de elecciones. En su caso, la relación con el presidente Peña le concede ventajas incluso sobre el PRI. Este año, solo Coahuila y Nayarit irán a las urnas. El primero nombrará nuevo Congreso y el segundo, además, ayuntamientos. Prueba para el PAN antes de los comicios de medio periodo, el año próximo. Primera evaluaciónnacional del gobierno de Peña Nieto y sus reformas, en medio de la tormenta. Desde Ernesto Zedillo, son las peores elecciones para los presidentes.



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