Capitolio

Sucesión en ciernes

Cuna de Francisco I. Madero, Coahuila figura entre los nueve estados donde no ha habido alternancia desde que Plutarco Elías Calles fundó el PRI en 1929. (El PAN surgió una década después.) En las elecciones para gobernador de ese año, Nazario Ortiz Garza, candidato oficial, venció al revolucionario, historiador y periodista Vito Alesio Robles, del Partido Nacional Antirreeleccionista, mientras Pascual Ortiz Rubio ganaba la Presidencia a José Vasconcelos. La oposición y amplios sectores del país denunciaron fraude en ambos procesos.


Ochenta y cinco años después y aun cuando el país y la mayoría de los estados ya conocen la alternancia, la Fundación Bertelsmann sitúa a México en los rangos de Ecuador y Guatemala por sus “democracias defectuosas”, derivadas de los “masivos déficits en la calidad de las elecciones durante varios años”. En contraste, Brasil, Chile y Corea del Sur avanzaron como “democracias en consolidación”. El informe de la organización alemana, presentado en Washington a mediados de abril, califica a Cuba, China y Arabia Saudí como “autocracias de línea dura”.


Como primer paso para acabar con la hegemonía del PRI en los estados, Gustavo Enrique Madero, sobrino nieto del “Apóstol de la Democracia”, candidato a la presidencia del PAN para un segundo periodo —esta vez corto— y aliado del presidente Enrique Peña, logró quitar el control de los gobernadores sobre los organismos electorales. El Instituto Nacional de Elecciones (INE) nombrará nuevos consejos estatales en los próximos meses, según la reforma aprobada por el Congreso, previo acuerdo del PAN, el PRI y el PRD en el Pacto por México. Cinco de los seis últimos candidatos del PAN al gobierno de Coahuila surgieron de La Laguna: Edmundo Gurza, Teresa Ortuño, Juan Antonio García Villa, Jorge Zermeño y Guillermo Anaya; y uno de Saltillo: Rosendo Villarreal. La razón es que Torreón concentra la mayor parte del padrón panista; le sigue Monclova y en tercer lugar Saltillo.


Guillermo Anaya, quien enfrentó a Rubén Moreira hace tres años, se declara listo no solo para ser de nuevo candidato, sino “el próximo gobernador”. Sin embargo, esta vez podría tener un competidor real y no de paja dentro del PAN: Isidro López, alcalde de Saltillo, terminará su ejercicio en 2017 y Anaya el suyo como diputado en 2015, dos años antes de la sucesión. El legislador recuerda que en las elecciones de 2011, cuando Humberto Moreira “estaba metido en Coahuila con todo desde la presidencia del PRI”, empezó cuarenta puntos abajo, pero al final captó más de 400 mil votos. (Peña Nieto obtuvo 379 mil 416, en 2012, sin incluir los de su coalición con el Verde.)  Según Anaya, la mejor opción para dirigir al PAN es Gustavo Madero, pues garantiza continuidad, la consolidación de un partido moderno y su avance en el Congreso y en los estados este año y el próximo.

“Hoy mismo”, apuntael ex alcalde lagunero,“Acción Nacional está empatado con el PRI en la intención de voto para gobernador. La alternancia es importanteporque necesitamos darle a Coahuila un rostro distinto”. La pregunta es: ¿Con qué clase de partido? ¿El inspirado por Gómez Morín, ya casi inexistente, o el de las comisiones y las fortunas acumuladas al amparo del poder? Y ¿con qué candidato? ¿Uno que polariza u otro al que desde Torreón el PRI le dice que no sabe gobernar?


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx