Capitolio

Sembrador de vientos

Humberto Moreira llamó la atención por dos cosas entre sí contradictorias: su carisma para divertir a las masas populares y su facilidad para enemistarse con quienes veían y escuchaban más allá de las cortinas de incienso y los coros de aduladores que insuflaban su hibris con cargo al presupuesto. Como gobernador y líder efímero del PRI, no se detenía ante nada ni ante nadie: insultaba al presidente Felipe Calderón y ninguneaba a los jefes del PAN y del PRD, Gustavo Madero y Jesús Ortega. Al primero le llamaba burlonamente “Maderito” y al segundo, traidor por haber apoyado a Calderón y no a López Obrador.


Moreira es un fiambre político, por más que el Partido Joven, uno de los membretes estatales adosados al PRI, trate de revivirlo. Para la mayoría, si hasta hoy el exgobernador no ha sido tocado por la deuda de 36 mil millones de pesos que adquirió en su sexenio y cuyo destino aún se desconoce, es por la información que posee y por el amparo que recibe del poder. Sin embargo, para su mala suerte, “Maderito” creció y desde el principio del sexenio es el aliado más importante del presidente Enrique Peña, lo cual explica el apoyo de Los Pinos para su reelección como jefe del PAN.


Si Madero pierde, la situación del exgobernador tampoco mejoraría, pues Ernesto Cordero, candidato del ala opositora, fue quien destapó el escándalo de la deuda. Además, como coordinador de los senadores de Acción Nacional, apoyó las gestiones de su bancada ante el gobierno de Estados Unidos para investigar a Humberto Moreira por presunto desvío de recursos y enriquecimiento ilícito.


El tema de la deuda “se mantiene vivo” en México y Estados Unidos, aseguran líderes panistas. Luego de la entrega de Javier Villarreal, en Texas, el 13 de febrero pasado, legisladores del PAN reactivaron las gestiones para que las propiedades y depósitos del operador financiero de Moreira —entre ellos una cuenta por 2.2 millones de dólares en Las Bermudas— sean confiscados y regresen a las arcas del estado.


En una de sus visitas a La Laguna, Ernesto Cordero declaró a Espacio 4 (465) que la Ley de Deuda Pública, cuya aprobación sigue pendiente, “evitaría que en México vuelva a pasar algo como lo de Coahuila, porque impone controles políticos. Le da control político al Senado y control técnico a la Secretaría de Hacienda para evitar que esto suceda. Ahora no hay ningún control sobre la deuda estatal.


“La otra decisión importante de los senadores del PAN es la de ir y pelear los recursos (de Coahuila) en Estados Unidos. No quitamos el dedo del renglón. Estoy seguro de que si podemos recuperar un dólar de esos recursos y se los podemos regresar a la gente, será un logro moral. El proceso sigue (…). Ojalá podamos darle la satisfacción moral a la gente de Torreón y de Coahuila”. Humberto Moreira tiene dentro y fuera del PAN —en el PRI incluso—enemigos poderosos. Irónicamente, con “Maderito” le podría ir menos peor por su cercanía con el presidente Peña. En caso de ser Cordero el próximo líder de Acción Nacional, algo que Los Pinos no desea, el exgobernador y la deuda de Coahuila ocuparían un lugar destacado en la agenda panista de cara a las elecciones de diputados del año próximo y de gobernador de 2017. Madero ha tocado solode soslayo el escándalo que provocó el despido de Moreira de la presidencia del PRI, antes de cumplir el año.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx