Capitolio

¿Saltillo o Torreón?

Rubén Moreira ganó Torreón en su primera elección, a diferencia de su predecesor y hermano Humberto, pero perdió Saltillo. Entre 2010 y 2014, el PRI pasó de gobernar del 93.3% de los coahuilenses al 52.9%. Además de la capital, el partido gobernante perdió el año pasado Monclova, Acuña, Frontera, Sabinas y cuatro municipios más con el PAN; en Parras ganó el Verde. La nueva composición política modificó la estrategia del estado respecto a los municipios.


El gobernador Moreira se ha inclinado por Torreón, donde el 4 de abril presidió la ceremonia por los cien años de la toma de la ciudad a cargo de las tropas de Francisco Villa. El Congreso sesionó con ese motivo en la metrópoli lagunera hacia la cual se han dirigido, en los primeros meses del año, reuniones de carácter nacional y visitas de funcionarios federales.


Rubén Moreira nació en Saltillo, pero se asume como “gobernador lagunero”. Es, por lo menos, el mandatario que más tiempo, atención y recursos ha dedicado a la zona. Sin embargo, el regionalismo, atizado por un reclamo histórico de abandono de la capital, mantiene viva la demanda de crear el estado de La Laguna.


En el nuevo contexto político, la preferencia de Rubén Moreira por la Comarca Lagunera adquiere mayor significado. Faltan tres años para la sucesión y una de las figuras locales más afines y cercanas al gobernador es el alcalde de Torreón, Miguel Riquelme. Los últimos ocho mandatarios (de Eulalio Gutiérrez Treviño al actual) han surgido de Saltillo, excepto Eliseo Mendoza y Rogelio Montemayor, cuyas carreras políticas se desarrollaron en la Ciudad de México.


El anterior gobernador lagunero se eligió en 1963 (Braulio Fernández Aguirre). La Comarca ha estado fuera de las grandes decisiones en los últimos cincuenta años debido a una preferencia política por la capital, pero también por no haber generado liderazgos sólidos y competitivos. Predomina la empleomanía y la conveniencia particular y de grupo sobre los intereses de una región víctima de su actitud pasiva y complaciente.


En esa tesitura, Riquelme puede convertirse en la figura que convierta en realidad la añeja demanda de un gobernador lagunero, incluso como antídoto contra el estado de La Laguna. Dependerá de su desempeño en la alcaldía y del equilibrio con los sectores social y económico de la Comarca. La relación con el gobernador Rubén Moreira sirve para ese propósito, pero mal administrada puede convertirse en un arma de doble filo. La sociedad recela de los extremos, pero entre un alcalde como José Ángel Pérez (panista), confrontado con el gobernador Humberto Moreira, y uno del tipo de Eduardo Olmos, que olvidó la autonomía municipal para actuar como paje de Saltillo, optaría por el primero.


Rubén Moreira asegura que su interés por La Laguna es auténtico e incluso tiene una casa de respiro en Viesca. Falta ver si a la hora de la sucesión apuesta por un lagunero. Sería una forma de trascender. Sin embargo, en Saltillo y la Ciudad de México existen otros aspirantes al gobierno de Coahuila y grupos de poder —político, económico y mediático— que los respaldan. El PAN, por su parte, se organiza para encabezar la alternancia en 2017, después de casi noventa años de gobiernos del PRI ininterrumpidos. ¿Con un lagunero o con un saltillense?


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx