Capitolio

Roberto Orozco Melo

Roberto Orozco Melo y Óscar Flores Tapia eran polos opuestos, y por esa razón se complementaban. Uno era aura, brida, cincel; el otro, tormenta, vértigo, granito. Juntos en el éxito, debieron llorarsus desventurasen la intimidad, espacio donde los hombres adquieren conciencia de su naturaleza humana: frágil, transitoria, temporal. Pues si algo tiene la política, la cual ambos abrazaron con la misma entregay compromiso que el periodismo, es capacidad para turbar la razón y provocar en sus oficiantes delirios de grandeza y vana superioridad. Es la enfermedad del poder llamada hibris.Flores Tapia supo el contenido de su discurso de toma de posesión como gobernador,segúnavanzaba en su lectura. Igual pasó con su carta de renuncia. “¡Qué bien me conoces, Roberto!”, expresó al redeactor de ambos textos cuando su suerte ya había sido echada en Los Pinos. Orozco Melo sabía cómo pensaba su amigo y jefe. Esa derrota no los amargó, aumentó su estatura. El gobierno del que Flores Tapia fue cabeza y Orozco Melohombre orquesta, se reconocecomo uno de los más visionarios, casi cinco lustros después de terminado.Orozco y Flores pertenecieron a la clase de políticos y periodistas fieles a su oficio, en la cual no había traición ni uso convenenciero del otro. Pero además poseían sentido del humor, pues la vida también es alegría. Flores Tapia era narcisista —nadie es perfecto— y jamás se andaba por las márgenes. En sus tratos con Dios, no utilizaba intermediarios. Acudía directamente al Hijo. Una vez soñó con Jesucristo, a quien le contó sus inquietudes. “Le encargué a Orozco, y Jesús me respondió: ‘No te preocupes, lo recibiré en el cielo’”.Histriónico, Flores Tapia quería ser paseado por sus principales obras, cuando falleciera: el Teatro de la Ciudad, el Palacio de Gobierno, los edificios del Congreso y el Tribunal Superior de Justicia. “Tú quieres una gira ya de muerto”, replicó Orozco. El recorrido no resultó tal como lo había imaginado, pero el ex gobernador fue velado en Palacio y sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres y Mujeres Ilustres de Coahuila. El funeral de Orozco Melo fue discreto, íntimo.Descanse en paz el periodista digno, el político sensato,el amigo sincero; el hombre a quien la adversidad jamás venció. 


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