Capitolio

Reforma incompleta

El Índice de Transformación Bertelsmann 2014 retrata a México de pies a cabeza. La fundación tiene su sede en Alemania, líder en democracia y desarrollo, donde la científica y estadista Angela Merkel gobierna desde 2005. Nuestro país figura al nivel de Uganda, pues las elecciones siguen sujetas al clientelismo: partido con acceso a más dinero —público o privado, lícito o no— amplía sus posibilidades de ganar mediante la compra de votos y otras argucias que las autoridades electorales, sometidas al poder político, pasan por alto.


La distribución de cuotas en el consejo general del Instituto Nacional de Elecciones —sustituto del IFE— entre el PRI, el PAN y el PRD, así como los obstáculos para las candidaturas independientes, delatan la intención de los partidos de erigirse como único poder. Sin embargo, la partitocracia fortalece a las principales fuerzas políticas, no a la democracia representativa ni a la ciudadanía, cada vez menos tomada en cuenta en las grandes decisiones. No extraña entonces que la fundación otorgue al país una calificación de 6.8, en una escala de 10, en el gobierno del presidente Peña Nieto.


El balance resultaría incompleto de haber omitido los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, los cuales, dice, decepcionaron por no haber combatido la corrupción. Esa bandera histórica del PAN y reclamo ciudadano la abandonaron tan pronto se cruzaron la banda presidencial. El estudio critica al segundo por la forma como enfrentó a la delincuencia organizada; y a los dos, por no haber desmantelado las estructuras autoritarias implantadas por el PRI desde su creación, en 1929. Lo anterior explica el rezago del país en educación, economía, justicia y bienestar. Los únicos en ganar son los políticos —el informe habla de funcionarios venales, impunidad y financiamiento de campañas con dinero sucio—, los oligopolios y la delincuencia organizada, que infiltra y debilita a las instituciones. La fama de Humberto Moreira, por la deuda, trasciende fronteras: “Los gobernadores de los estados de México, Oaxaca y Puebla, y más recientemente de Coahuila, han sido acusados de corrupción y en algunos casos incluso de conducta criminal, pero no han sido procesados”, apunta el Índice Bertelsmann.


Dice asimismo que la debilidad o inexistencia de poderes autónomos es más notoria “en los pocos estados donde el PRI ha gobernado sin interrupción durante más de ochenta años, como en los estados de México, Veracruz e Hidalgo, por citar los más grandes”. Donde tampoco ha habido alternancia es en Campeche, Coahuila, Colima, Durango, Tamaulipas y Quintana Roo. Nueve en total, anacronismo que el PAN insiste en corregir, mas no lo conseguirá solo con retórica; también le hacen falta votos y enmendar errores para volver a ser confiable. La falta de alternancia en casi una tercera parte de los estados y el resurgimiento del autoritarismo en México llama la atención de la comunidad internacional. Si en el pasado el escrutinio era ignorado por la clase gobernante, por el asilamiento del país y la atención del mundo en otros temas, hoy puede incidir en decisiones políticas y económicas. Las reformas no bastan por sí solas para superar rezagos seculares. Tener instituciones fuertes y creíbles, en el marco de la ley, reclama enfrentar problemas arraigados como la corrupción y la concentración del poder y la riqueza.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx