Capitolio

Pulsear las “pluris”

En elecciones poco participativas como las del 6 de julio, cuya abstención rebasó el sesenta por ciento, gana el partido con mejor método, estructura territorial y disciplina, en este caso el PRI. El fracaso del PAN resultó humillante, estrepitoso, pues en algunos distritos perdió en proporción de cinco, seis, siete y hasta ocho a uno; en (Sabinas y Acuña) cayó al tercer lugar, desplazado por la UDC. Una vez resueltas las dieciséis diputaciones de mayoría relativa, el debate será por el reparto de las nueve curules de representación proporcional (plurinominales).Según la Constitución Política de Coahuila, “El tope máximo de Diputados que puede alcanzar un partido por ambos principios, no excederá de dieciséis (…)”, en los términos dispuestos por la ley (artículo 35, fracción VI). El PRI ya los tiene (todos de mayoría), y solo si acredita que entre los candidatos triunfadores —postulados por otros partidos— hay quienes ya habían dejado de militar en sus filas, Fausto Destenave podría acceder como plurinominal a la próxima legislatura.La norma asigna las diputaciones de representación a los partidos que hayan captado “cuando menos el 2% de la votación válida emitida”. Bajo ese criterio, el PRI procurará para cada uno de sus siete aliados de la coalición “Todos Somos Coahuila” un asiento en la próxima legislatura, tal como ocurrió en las elecciones de 2011. Sin embargo, una sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Sala Regional de Monterrey, emitida el 22 de mayo, advierte que ningún partido podrá estar subrrepresentado ni sobrerrepresentado en un rango del ocho por ciento respecto a la votación emitida.El caso de los plurinominales llegará al TEPJF. Para hacerse con más asientos, el PAN argumentará que recibió más del veinte por ciento de la votación el 6 de julio; el PRI, por su parte, esgrimirá el convenio de coalición y el pluralismo político, pues cada escaño de representación que el PAN recupere en la mesa se le restará a los partidos minoritarios de la coalición. En la columna “Signo de derrota”, del 11 de junio, escribí: “El PAN trata de obtener en los tribunales lo que no puede ganar en las urnas, lo cual, de entrada, es un signo de derrota”.“José José” replicó: “No se te quita lo priista, Gerardo. Por qué no dices que el PAN está luchando contra las trampas del PRI (y) que esas trampas lo llevan a ganar en las urnas. ¡En fin!”. Es cierto, en México las elecciones distan mucho de ser un ejercicio de legalidad, congruencia y libertad. El problema es que cuál más, cuál menos, todos los partidos incurren en prácticas deleznables sin que las autoridades y los ciudadanos las inhiban o castiguen.El PRI ganó porque, en procesos altamente desairados, su estructura le permite conseguir más votos y aplastar a rivales anodinos como en PAN. El poeta, filósofo e historiador alemán Friedrich von Schiller proponía pesar los sufragios en lugar de contarlos, como una forma de darle valor a cada uno. ¿Sirve de algo cuestionar el resultado de unas elecciones en las cuales no se participó? La abstención expresa malestar, hartazgo, pero también encierra un elemento contradictorio, pues el primer paso para modificar el estado de cosas debe darse en las urnas. El abstencionismo es, sobre todo, un rechazo a la política y a los partidos, los cuales, en lugar de atraer adeptos, generan animadversión entre legiones. 


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