Capitolio

Presidente agobiado

La visita más prolongada del presidente Peña Nieto a Coahuila fue la que inició la noche del lunes y concluyó la mañana del martes, después de recorrer las zonas devastadas por el tornado del día 25 en Acuña, escuchar a los afectados y comprometer a su gobierno, junto con los de Rubén Moreira y Evaristo Lenin Pérez, a acelerar la reconstrucción.

La sociedad se organizó y actuó con madurez frente a la desgracia. La asistencia del presidente, el gobernador y sus respectivos equipos contribuyó a que la angustia no se convirtiera en agitación y protesta contra ellos.

Lo importante ahora es permanecer alertas, cumplir los compromisos y no politizar la ayuda, pues hacerlo desmerecería la respuesta de las autoridades.

México es todavía un país con demasiados rezagos. Miles de familias ocupan zonas de riesgo —ríos, arroyos, laderas— por la combinación de factores como la necesidad de una vivienda, fraccionadores inescrupulosos cuyo único propósito es el máximo lucro y funcionarios venales.

La experiencia de Acuña debe servir para elaborar planes que protejan a los coahuilenses, según las condiciones de cada zona.La reacción de las autoridades fue plausible, pues la sociedad espera respuestas inmediatas, coordinadas y eficaces; no solo cuando ocurre una tragedia, pero sobre todo en ellas.

Muchas veces las acciones son tardías o equivocadas, como sucedió en los terremotos del 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México.

El presidente De la Madrid, temeroso de la indignación social por la ausencia del gobierno y los efectos de un desastre que no provocó, decidió ocultarse tras las murallas del poder. En ese momento, la ciudadanía creció y el Estado se achicó.Acuña brindó al presidente la oportunidad de mostrarse sensible a las necesidades del pueblo.

Sin embargo, en el contexto nacional, todavía existen demandas sociales por resolver, como la desaparición forzada de personasy las masacres en Tlatlaya, Iguala, Apatzingán y Tanhuato.

Peña regresó a la capital para reunirse con su homóloga de Brasil, Dilma Rousseff, quien también afronta presiones por la mala marcha de la economía, las injusticias sociales y los escándalos de corrupción. Coahuila, en medio del dolor, representó un respiro para un presidente agobiado por los problemas del país y unaciudadanía insatisfecha. 


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx