Capitolio

Política y religión

En su editorial del 4 de enero sobre la situación en México, The New York Times advierte: “No es demasiado tarde para que el gobierno reconozca que su investigación (sobre la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa) no sirve y para dar a los investigadores internacionales el acceso sin restricciones al personal gubernamental.

Eso puede ser muy poco para salvar la reputación de Peña Nieto.

Pero es lo menos que puede hacer por las víctimas de una de la peores atrocidades contra los derechos humanos de la historia reciente”.Ese mismo día, el arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda, declaró que la visita del papa Francisco a México no es para legitimar “a un gobierno” (…) hablará con claridad, como lo hace en todas partes, a quienes hemos actuado mal, seamos o no integrantes de la Iglesia”.(Reforma 5.1.16)

Casi al final de la película La dictadura perfecta —éxito de taquilla el año pasado—, el conductor del noticiario estelar de la televisión, luego de informar sobre una nueva visita papal a México, ironiza: “¿Tan mal estamos?”.

La lectura fue que el pontífice ficticio venía a ayudarle al gobierno a calmar la tempestad política y el enfado social por la corrupción, la violencia y la impunidad, en un país donde más del 80% de la población es católica.

“El papa es muy autocrítico, muy libre, para no dejarse que lo capitalicen a favor de un proyecto político”, declaró Suárez Inda. Francisco visitará Ecatepec, Estado de México, cuyo gobernador, Eruviel Ávila (PRI), aspira a la presidencia.

Sin embargo, sus credenciales distan mucho de ser recomendables, por la corrupción, la inseguridad, los feminicidios y el tráfico de influencias. Ávila quiso ocultar la verdad sobre la matanza de Tlatlaya, donde 22 civiles fueron asesinados en una bodega de San Pedro Limón, durante un operativo militar.

El cardenal Suárez dio algunas claves para aprovechar la visita papal: “(que sea) con buen sentido, con inteligencia, para cambiar el rumbo de las cosas y no solo dar una imagen, sino hacer que México verdaderamente dé confianza al mundo a través de un camino de mayor justicia, de mayor seguridad, en donde la gente pueda invertir, pueda hacer turismo”.

Nada que no hayan dicho ya, en otros términos, medios nacionales y los influyentes The New York Times, The Economist y The Wall Street Journal.


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