Capitolio

Piedra en el zapato

Un sector de las mujeres laguneras da la cara por los hombres y pide cuentas al gobierno. Algunos de ellos prefieren jugar golf, adosarse al poder y ser su panegirista.

Como el empresario que en lugar de cuestionar al presidente Peña en un encuentro con la sociedad civil en Saltillo, el 10 de octubre, quemó incienso alegremente a sus patrocinadores y se autoinvitó a Los Pinos. O el que, en la misma reunión, también recurrió al halago. Un fíat bien vale una genuflexión, debió pensar.

Todavía hacia finales del siglo pasado, eran los hombres quienes encabezaban las protestas contra la inseguridad, la violencia y la corrupción. Líderes como Julio Rodríguez reunían legiones en marchas interminables. Ni los desplegados del obispo Luis Morales, para disuadir las manifestaciones contra el gobierno de Rogelio Montemayor, lograban contener la indignación social; al contrario, la acicateaban.

Una de esas manifestaciones la abrió el empresario Miguel Ángel Murra, fallecido en septiembre pasado. Lo hizo en silla de ruedas, pues en un intento de secuestro recibió varios disparos. En La Laguna se ha perdido hoy todo sentido crítico. Las cámaras empresariales actúan como comparsas, a cambio de sinecuras o palmadas en la espalda.

Antes sacaban el pecho, hoy agachan la cerviz. Es más lucrativo.

Entre 1995 y 1996 se escuchó un “¡Basta!”. Mujeres por Torreón denunció caos financiero y corrupción en el gobierno de Mariano López Mercado. El alcalde renunció. Rogelio Montemayor utilizó la presión para sacudirse a quien, desde dentro de PRI, lo había desafiado, pues su candidato para la alcaldía era otro. Fue el preludio de la primera alternancia, con el triunfo del panista Jorge Zermeño.

Hoy es Participación Ciudadana 29 (PC 29) quien enarbola las causas sociales contra la opacidad y los excesos de poder. En su agenda figura la deuda por más de 36 mil millones de pesos (herencia del desgobierno de Humberto Moreira), el alumbrado público y el teleférico de Torreón, y más recientemente el caso de las empresas fantasma, las cuales han facturado más de 170 millones de pesos a la administración estatal. La cifra podría rebasar los 500 millones de pesos. 


gerardo.espacio4@gmail.com