Capitolio

Pecado y penitencia (I)

Enrique Martínez y Martínez ponderó, por primera vez ante los medios de comunicación, los logros de su gobierno: “cero deuda bancaria y el estado más seguro del país”. Los deshonestos “en el pecado llevan la penitencia siempre”, advirtió. Humberto Moreira, sucesor de Martínez, endeudó al estado con más de treinta y seis mil millones de pesos, y su operador financiero, Javier Villarreal Hernández, está bajo proceso en Estados Unidos por lavado de dinero, malversación de fondos públicos y tráfico de drogas.


El mismo 14 de febrero, mientras Martínez moralizaba en Lerdo, Durango, en el marco de una gira de trabajo, Francisco Javier de la Peña González y sus hermanos lo acusaban por el despojo de 6.9 hectáreas en la colonia Valle Universidad de Saltillo. En rueda de prensa, dijeron que el secretario de Agricultura y su socio Virgilio Verduzco Rosan tomaron por la fuerza tierras propiedad de su familia desde finales del siglo XIX conforme a la escritura 9353.


Los hermanos De la Peña ventilaron la denuncia contra el ex gobernador —por tráfico de influencias, abuso de autoridad, fraude y negociación ilícita— dos días después de presentarla ante la Procuraduría de Justicia del Estado, “por tratarse de un funcionario de primer nivel” del gobierno del presidente Peña Nieto. Según los quejosos, trabajadores del Panteón Santo Cristo —propiedad de Martínez— y de Verduzco destruyeron una cerca con maquinaria pesada para tomar posesión del predio sin una orden judicial.


El terreno pertenece a nueve hermanos. Guadalupe de la Peña dijo a los reporteros, en su representación: “El licenciado Martínez hace gala de un profundo desprecio por la justicia y por el derecho humano, pues ni siquiera ocultó ser el autor de este atropello”.


En su declaración patrimonial como secretario de Agricultura, Martínez llamó la atención por la cantidad de propiedades y negocios a su nombre. Es uno de los miembros del gabinete peñista más ricos. Miembro de la clase político-empresarial entre cuyos prototipos destacaron en otra época el presidente Miguel Alemán y el regente del Distrito Federal, Carlos Hank González, el coahuilense inició su carrera en el gobierno de Eulalio Gutiérrez Treviño y la continuó en el de Óscar Flores Tapia cuando fue alcalde de Saltillo.


Martínez ocupó la Secretaría de Gobierno en el sexenio de José de las Fuentes y tras un paso efímero por la Dirección de Fortalecimiento Municipal, en el gobierno de Eliseo Mendoza, el PRI lo postuló para diputado federal. En 1993 quiso ser gobernador, pero el presidente Carlos Salinas impuso a Rogelio Montemayor. Finalmente, Martínez se hizo con la candidatura seis años más tarde, en el primer proceso abierto a la militancia de su partido y a la ciudadanía. Antes había sido diputado por segunda ocasión.


Una vez concluido su mandato, Martínez optó por el exilio como otros de sus predecesores. El PRI lo nombró delegado en el Estado de México donde se relacionó con el entonces gobernador y ahora presidente Enrique Peña. Su nombramiento como titular de Agricultura sorprendió a medio mundo, pues el favorito para el cargo era Federico de la Madrid Cordero, hijo del ex presidente Miguel de la Madrid. Martínez es hoy la figura política más destacada de Coahuila en el contexto nacional y Humberto Moreira su antítesis.


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