Capitolio

Pasar el Rubicón

Frente a ciudadanos, empresarios y líderes del PAN, cuyo objetivo es la alternancia en 2017, el alcalde capitalino Isidro López Villarreal puso el pecho a la política, ajena a él hasta hace poco: “En este primer año de gobierno hubo quienes pensaron que nos podían desanimar, que nos harían desistir. Se equivocaron rotundamente: todo lo que intentaron en contra del gobierno municipal y en contra de Saltillo mismo, les falló, resultó en su contra. Hoy estamos de pie y ahora somos mucho más fuertes”.El 12 de mayo —quinto mes de su gestión—, López publicó un desplegado en la Ciudad de México dirigido al presidente Peña Nieto, al secretario de Gobernación y al procurador general de la República para denunciar: “En Saltillo se violan permanentemente los derechos humanos, mediante el espionaje sistemático de conversaciones telefónicas, atropellando la privacidad y la intimidad”, por lo cual demandó: “Basta de espionaje”.Ese antecedente y otros desencuentros entre la administración municipal panista y el gobierno del estado priista, por cuestiones financieras y de seguridad, permearon el discurso del 8 de mayo en el Museo del Desierto, donde López Villlarreal rindió su primer informe. La sentencia de que en el servicio público “sí se puede ser honesto, sí se puede ser eficiente, sí se puede gobernar bien”, remitió a uno de sus predecesores: Humberto Moreira, quien, como gobenador, endilgó al estado una deuda por más de treinta y seis mil millones de pesos, cuyo destino aún se ignora.Mientras López Villarreal informaba sobre el estado de la administración municipal —“Saltillo es el municipio con mejor calificación crediticia de todo el país” y “cien en transparencia”—, una encuesta de Barómetro México Avanza calificaba al alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme (PRI), con 4.9 un punto menos respecto a julio. El 88 por ciento de los consultados declaró sentirse inseguro y el 31 por ciento mencionó la falta de seguridad por el narcotráfico como el principal problema, seguido por el desempleo (23 por ciento) y la inseguridad por robos y asaltos (22 por ciento).El gobernador Rubén Moreira no asistió al informe de López Villarreal, como tampoco a los dos de Jericó Abramo que le correspondieron. Esta vez lo representó el secretario de Finanzas Ismael Ramos, quien atribuyó los logros de la aministración panista “a la coordinación de esfuerzos entre los tres órdenes de gobierno”. No se refirió a ningún tema específico, pero sí ponderó algunos puntos del tercer informe estatal. “Al final”, dijo, “(en Saltillo) todos somos una misma familia”.López Villarreal llenó el Museo del Desierto, la mayoría con representantes de la sociedad civil. Afuera, un grupo de manifestantes del PRD lanzaba consignas sin convicción y sinrumbo. Adentro, el alcalde prometía: “Para Saltillo viene lo mejor, más inversión pública, mejores servicios, más cercanía de las autoridades, más becas, más beneficios sociales, más desarrollo humano, más poder para el ciudadano. La confianza se gana porque la ciudad donde todos queremos vivir, honestamente, seguro es Saltillo”. El tercer alcalde panista (“todos de la misma familia”, en términos de Ismael Ramos) pasó el Rubicón. También su colega de Torreón, aunque con mayor presión social. 


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