Capitolio

Partidos en ridículo

Con una afluencia tan pobre a las urnas como la del 6 de julio, para renovar el Congreso, decir que Coahuila y la democracia ganaron es una desmesura, pues, al contrario, pueden ser los perdidosos. El PRI recibió el cincuenta y seis por ciento de los votos (alrededor de cuatrocientos sesenta mil), pero sus candidatos fueron electos apenas por el 22.3% de los coahuilenses inscritos en la lista nominal. La votación del PAN —los demás partidos no cuentan— es simplemente infame. Por lo tanto, la próxima legislatura adolecerá de legitimidad. Los candidatos independientes (todos de Saltillo) superan en mérito a la mayoría de los postulados por los partidos con registro en el estado (siete nacionales y siete locales) e incluso a quienes obtuvieron las más altas votaciones. En el distrito I, Reyes Flores, con 427 boletas, estuvo por encima de UDC (334), Panal (324), PCP (272), Movimiento Ciudadano (258) y PJ (242), así como del PSD, PPC, PRC y PROjuntos, los cuales sumaron 405.Los 511 votos por Juan Manuel Villarreal, en el distrito II, ridiculizaron al Movimiento Ciudadano (388), al PRO (219) y por poco igualan al PCP (588). En esta circunscripción, los partidos Verde (por fuera, corrupto por dentro),Panal, PSD, PPC, Joven y PRC apoyaron al PRI en la colación “Todos Somos Coahuila”. Luis Zavala, el candidato independiente más votado, consiguió 636 sufragios en el distritoIII; más que la UDC (548) y ocho partidos satélite: Verde (545), Movimiento Ciudadano (242) y Panal (256). Por sí soloadelantó a cinco: PSD (128), PPC (84), PJ (137), PRC (42) y PRO (189).En el distrito IV se contabilizaron 493 papeletas para Roberto Quezada, quien también rebasó al Verde (468), Movimiento Ciudadano (219), Panal (244), PSD (128), PPC (91), PJ (160), PRC (34) y PRO (80). Incluso se colocó a menos de cien votos del PRD (590).Las votaciones por Flores, Villarreal, Zavala y Quezada son modestas, pero las de los partidos satélite resultan francamente vergonzosas, prueba irrefutable de su inutilidad y existencia aberrante. Máxime porque los independientes, cuya participación se debió a un dictamen del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, carecen de estructura, presupuesto, apoyo gubernamental y cobertura mediática. Solo en cuatro de los dieciséis distritos los partidos comparsa consiguieron más de mil votos.Lo anterior explica la reticencia —y en algunos casos abierta oposición—de todas las fuerzas políticas a las candidaturas independientes, figura que incitará a más ciudadanos —esta vez no se inscribieron mujeres— a participar según encuentre cauces jurídicos y mejores condiciones para su promoción y desarrollo. Lo mejor del país no está hoy en los partidos ni en los gobiernos, sino en la sociedad.El hecho de que las cuatro candidaturas independientes hayan surgido de Saltillo y ninguna de Torreón, refleja la atonía política y social de La Laguna —además de la económica—, en otro tiempo modelo nacional de laboriosidad, honor y respeto por sí misma. La falta de líderes comprometidos con los intereses regionales ha dado paso a oportunistas, sectarios, egoísmos y afanes protagónicos. Donde antes hubo luces y mesura, hoy predominan los mediocres y los vociferantes. 


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