Capitolio

Partidos inmorales

El dilema de los fundadores del PAN fue si debían mantenerse alejados del poder, como ciudadanos libres, o luchar por su conquista. Sabedores de la condición humana, sus primeros líderes no deseaban contaminarse ni traicionar sus valores ni a sus votantes. Después de etapas heroicas de persecución y violencia contra sus precursores, Acción Nacional empezó a ganar elecciones y a perder autoridad moral.El fracaso del PAN en la presidencia de la República, la corrupción de sus gobiernos y las pugnas por el reparto de privilegios, puestos y dinero, cumplieron el temor de sus patriarcas. La desfiguración del PAN provocó el alejamiento no solo de la sociedad, sino incluso de algunas de sus figuras relevantes.Los partidos (PRI, PAN, PRD y no se diga el falso Partido Verde) se perpetúan en el poder mientras al país lo arrastran la violencia, la corrupción y la miseria. En un escenario así, el llamado de distintos agentes sociales para no votar el 7 de junio próximo lo motiva el repudio hacia la clase gobernante, pues hacerlo legitimaría a los políticos de siempre; o a sus júniores, que para el caso es lo mismo.En un país con los niveles de abstención, ignorancia y cinismo de partidos y gobiernos, como el nuestro, el principio de solución a los problemas sociales, políticos y económicos no es ese, sino el contrario: la participación masiva de hombres, mujeres y jóvenes en las casillas para manifestar el rechazo a los culpables del envilecimiento de México y sus instituciones. Otra opción es identificar a los perfiles decentes y comprometidos con un cambio real —los hay, a pesar de todo— y votar por ellos.El país necesita una purga de partidos y autoridades venales. Sin embargo, la acción jamás partirá de ellos; debe nacer de los ciudadanos, cuya indignación y número supera cualquier estructura clientelar. Entre los partidos que mayor daño le causan a México y a la democracia, además del PRI, el PAN y el PRD —los otros son satélites menores—, sobresale el Verde. El imperio construido por la familia González Martínez con propaganda engañosa y la complicidad del gobierno y de las televisoras, le permite ocultar escándalos de corrupción, tráfico de influencias, abusos de poder e incluso asesinatos. 


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