Capitolio

Paridad de género

“Juanitas” se llamó a las diputadas y senadoras que cedían su lugar a sus suplentes varones, lo cual le permitía a los partidos burlar las cuotas de género. El nombre les vino de Rafael Acosta Naranjo (“Juanito”), el candidato de Andrés Manuel López Obrador y el PT para delgado de Iztapalapa (Distrito Federal) en 2006. La condición era que si resultaba electo, entregaría el poder a Clara Brugada, del PRD. La maniobra favoreció en este caso a una mujer. En 2009, la renuncia de ocho diputadas federales provocó reacciones en partidos, medios de comunicación y círculos académicos. Jorge Camil escribió sobre el tema: “Las juanitas se convirtieron en el mil usos que por unas cuantas monedas te guarda lugar en la cola. Al contrario de Juanito, quien prometió públicamente renunciar a favor de Clara Brugada en caso de salir victorioso, las pícaras juanitas de San Lázaro prometieron lo mismo, pero en lo oscurito. Engañaron al sistema electoral asumiendo a priori, y a espaldas de los votantes, el compromiso de renunciar a favor de los suplentes que rondaban cínicamente afuera del salón de plenos esperando tomar posesión; eran amigos, esposos y familiares de las propias juanitas”. (La Jornada 18.9.09)La presión generó reformas contra la simulación (las fórmulas encabezadas por mujeres dejaron de ser mixtas, así, en caso de renunciar, se mantendría la equidad) y para respetarlas cuotas de género. En consecuencia, el PAN de Coahuila reemplazó a Jesús Ramírez por Silvia Garza como fórmula de Luis Fernando Salazar para las elecciones senatoriales de 2012. Por su parte, el PRI nombró a Irma Elizondo y a Jeanne Snydelaar como candidatas a diputadas por los distritos de Piedras Negras y Monclova, en sustitución de Mario Flores y Armando Castro.El paso definitivo se dio con la reforma político electoral de este año. El artículo 41 de la Constitución, modificado el 10 de febrero pasado, advierte que los partidos deben promover reglas “para garantizar la paridad entre los géneros, en candidaturas a legisladores federales y locales (diputados y senadores)”. Asimismo faculta a las autoridades federales para “intervenir en los asuntos internos de los partidos políticos”, en los términos de la Constitución. El primer caso es la sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para modificar el orden de las listas de aspirantes a diputados de representación proporcional en Coahuila.Sobre las candidaturas a diputados y senadores por los principios de mayoría relativa y representación proporcional, la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales ordena: “se registrarán por fórmulas de candidatos compuestas cada uno por un propietario y un suplente del mismo género (…)” (inciso dos, artículo 232). Enseguida, anota: “Los partidos políticos promoverán y garantizarán la paridad entre los géneros, en la postulación de candidatos a cargos de elección popular para la integración del Congreso de la Unión, los Congresos de los Estados y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal”.Llegar a una legislatura mayormente femenina, como sucederá en Coahuila el año próximo, es consecuencia de un largo proceso político y legislativo, en el cual la crítica social volvió a jugar un papel relevante. En tal sentido, la resolución del TEPJF, Sala Regional de Monterrey, establece un sano precedente, pues coloca a la Constitución por encima del interés de los partidos. 


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