Capitolio

Nuevos "héroes"

El gobierno federal y el Congreso tratan de persuadir al país, con una avalancha de spots, que México “ya es otro” después de las reformas educativa, fiscal y de telecomunicaciones, entre otras, cuyos resultados empezarán a verse en tres años o más. Habitantes de otra galaxia, no comprenden que 2014 será, por efecto de las mismas reformas, uno de los peores años para la mayoría de los mexicanos y que la propaganda, lejos de generar expectativas y amainar el descontento popular, lo exacerba.
Mientras Moody’s eleva la calificación crediticia del país a rango “A 3”, algo que a los mexicanos les dice poco o nada, la confianza del consumidor disminuyó 6.2 por ciento. La paradoja es que las reformas han provocado júbilo en el exterior, por las ganancias que las transnacionales obtendrán con el petróleo, y malestar social en el país. Incluso antes de aplicarse, los cambios a la Constitución, en materia educativa y de telecomunicaciones, son objeto de presiones de los monopolios sindicales, mediáticos y telefónicos para acomodarlos a su conveniencia.
Mientras esto sucede, el Senado sigue sin rendir cuentas por los más de setecientos millones de pesos que repartió el año pasado entre sus bancadas.
En ese mundo maravilloso, los diputados, en sus spots, se regodean:
“Somos los que hacemos que el sol se levante. Somos raíz y brote que crece vigoroso hacia el futuro. Somos el verde de nuestra fe, el blanco de nuestra unión y el rojo de nuestra lucha. Somos los apasionados que convierten sus sueños en realidad. Somos los que sostenemos nuestra bandera, somos los que defendemos nuestra Nación. Cámara de Diputados, Sexagésima Segunda Legislatura”. (“¡Bófonos!”, diría mi amigo Catón.)
¿Hacen levantarse al sol los diputados? ¿Quién cree sus fantasías? Ya ni siquiera levantan el dedo, pues ahora pulsan un botón para votar. Al contrario, son quienes convierten las curules en hamacas y aprueban leyes que jamás consultan con los electores. Mientras los diputados y los senadores duermen, viajan y organizan fiestas particulares en sedes cuya función es otra, como acaba de hacerlo el coordinador de la fracción del PAN en el Senado, Jorge Luis Preciado, millones de mexicanos se levantan antes de que salga el sol. Ellos son quienes mantienen al país en pie sin recibir nada a cambio, excepto más impuestos con la reforma fiscal.
En lo que sí no mienten los diputados y los senadores es en haber convertido “sus” anhelos en realidad. Si el sueño americano consiste en triunfar en los Estados Unidos después de una vida de trabajo, sacrificio y privaciones, el sueño mexicano es, para los políticos y las legiones de aspirantes a serlo, vivir del presupuesto, del trabajo de los demás. Para más inri, es dinero de los mismos contribuyentes —jamás de sus bolsillos, de sus negocios o de sus comisiones— el que los legisladores gastan en campañas para promover su imagen y declararse abanderados del país, salvadores de la patria. Es lo que hace, a escala local, el diputado del partido Verde (por fuera, podrido por dentro) José Refugio Sandoval. Como la sinecura del Congreso ya está por fenecer, la empleomanía lo empuja a buscar otra por medio de ridículos anuncios espectaculares en Torreón.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx