Capitolio

Nuevos escenarios

Contrario a la soberbia salinista de “no ver ni oír” a sus opositores, particularmente al PRD, el presidente Enrique Peña cogobierna con el PAN y las izquierdas según sople el viento. El punto de convergencia es el Pacto por México. Los partidos firmantes representan el noventa y cinco por ciento de los votos captados en las elecciones de 2012. Con solo su treinta y ocho por ciento, Peña no habría podido impulsar las reformas ya promulgadas ni otras en proceso legislativo.

La opción que tenía era, justamente, compartir el poder, incorporar a su agenda reivindicaciones del PAN y del PRD en materia política, económica y social. Incluso deberá tomar decisiones que afecten a su partido y a aliados que le ayudaron a ganar la Presidencia. En primer término, los gobernadores y las grandes compañías beneficiarias de los regímenes de consolidación y exención fiscal, privilegios que desaparecerán en 2014. Así lo plantea la reforma tributaria que presentó al Congreso a través de Hacienda.

El PRI gobierna veintiún estados; Acción Nacional, siete (dos en alianza con la izquierda); y el Partido de la Revolución Democrática, cuatro. Una de las prioridades del PAN y del PRD consiste en distribuir el poder en los estados para balancear las elecciones federales y locales. Juntos ganaron Oaxaca, Puebla y Sinaloa en 2010, hasta entonces bastiones priistas, donde se concentra el diez por ciento de la lista nominal del país. Repetir la fórmula le permitió al PAN conservar Baja California en los comicios de julio pasado, entidad que gobierna desde 1989.

Compañeros de viaje de Peña en el Pacto por México, el PAN y el PRD centran sus baterías en los gobernadores del PRI, a quienes culpan del atraso democrático y de endeudar desmesuradamente a los estados. Para quitarles el control sobre los órganos electorales, los partidos que presiden Gustavo Madero y Jesús Zambrano empujan la creación de un Instituto Nacional de Elecciones, el cual asumiría las funciones del IFE y de los treinta y dos institutos locales.

En materia de deuda, el Senado aprobó una iniciativa de ley, que el Congreso enmendó y regresó a la Cámara alta, para obligar a los gobernadores y a los presidentes municipales a ceñirse a nuevas reglas en la contratación de créditos. La intención es evitar casos como el de Coahuila, Veracruz, Estado de México, Nuevo León y el Distrito Federal, donde los pasivos, heredados de las administraciones precedentes, representan menor bienestar, disminución de inversiones y obligacionespor los próximos veinte años e incluso más.

Madero y Zambrano ya han adelantado el propósito de ir juntos a las elecciones para gobernador de los próximos años. En 2015 las habrá en Colima, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora. Las primeras cuatro tienen administraciones priistas y la última es de Acción Nacional. Colima es el único estado, de los cinco, donde no ha habido alternancia. Por lo menos en Nuevo León y San Luis, el poder podría volver a manos del PAN, por los pésimos gobiernos de Rodrigo Medina y Fernando Toranzo.

Coahuila elegirá gobernador en 2017, junto con alcaldes. Serán procesos complicados para el PRI, incluso si postulara el gobierno a un candidato de La Laguna, ahora su principal baluarte. Por lo pronto, acaba de perder municipios clave como Saltillo, Monclova, Frontera, Acuña y Sabinas. El PAN, segunda fuerza política, gobernará el cuarenta por ciento de la población del estado en los cuatro próximos años. Desde esa plataforma buscará de nuevo la alternancia, inédita en Coahuila.

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