Capitolio

Mirarse el ombligo

Mientras los políticos practican la contemplación umbilical y distraen al país con pirotecnia, uno de cada dos alumnos de quince años abandona los estudios por falta de planes que estimulen su permanencia en las aulas. El dato lo aportó Salvador Malo Álvarez, director de Educación Superior Universitaria de la SEP, en la Escuela de Artes Plásticas “Rubén Herrera” de la UA de C, inaugurada el miércoles pasado por el gobernador Rubén Moreira y el rector Blas Flores.


El sistema educativo debe elaborar currículos no solo para retener a los millones de jóvenes que cada año desertan y ofrecerles posibilidades reales de ocupación, pues cada vez aumentan las legiones de profesionistas desempleados, sino también crear ambientes que permitan trascender individual y colectivamente. En su nuevo libro “Figuraciones mías”, Fernando Savater advierte al respecto: “La rentabilidad económica del aprendizaje y la formación laboral que transmite no son desdeñables, desde luego. Pero educar no es sólo preparar empleados, sino ante todo ciudadanos e incluso personas plena y conscientemente humanas, porque educar es ‘cultivar la humanidad’ y no solo preparar para triunfar en el mercado laboral”.


Para el filósofo español “Ésa es la verdadera rentabilidad democrática de la formación educativa y la adquisición de esa riqueza es algo cuya reivindicación nunca debe abandonarse”.


Uno de los efectos del escaso crecimiento económico de México lo constituyela disminución de sueldos y salarios:la oferta de trabajoes excesiva y la demanda limitada. Infinidad de personas sacrifican derechos con tal de ocuparse, pero trabajar más tiempo y ganar menos conduce a nuevas formas de explotación y esclavitud laboral, es decir, a una vida menos plena.Los jóvenes que abandonan sus estudios tienen como opción:a) engrosar las filas de los “ninis” o de la economía informal, b) instalarseen los cruceros(ya no se pide limosna, ahora se ejercitan habilidades para revestir de dignidad una situación precaria) y c) ser reclutados por la delincuencia organizada.


Esgrimir como causa de deserción escolar el aburrimiento de los alumnos, como lo hace Malo Álvarez, es un argumento frágil, pues a las aulas se acude a aprender, no a divertirse. El éxito profesional y la realización humanase adquieren con estudio, disciplina, congruencia, rigor, pensamiento crítico e incluso sacrificio. El mismo Savater precisa que “El educador no es un animador cultural o un conductor de televisión, muchas veces está para traer la mala noticia de la realidad, para decir la verdad a los jóvenes y ayudarlos a tomar decisiones”.


El problema es que hoy a los muchachos les faltan modelos y les sobran distracciones, algunas de las cuales resultan alienantes. Miran la política y ven corrupción y cinismo; buscan solidaridad y hallan egoísmo; ven a sus padres y maestros y en muchos casos no encuentran guía, sino renuncia a la autoridad, lo que el mismo Savater define como “falsa tolerancia”. En contra de lo políticamente correcto, que es la moda, el autor de “Ética de urgencia” propone: “Todos tenemos que caer antipáticos. Esos padres que siempre quieren ser colegas o simpatizantes de sus hijos, esos educadores que quieren ser como unos niños más dentro de la clase, ésos son los malos educadores”. Peor aún, como a Coahuila le consta, si llegan a ser gobernadores.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx