Capitolio

Los Madero del PAN

El apellido Madero está asociado a la política y al poder, sin embargo ha tenido mayor influencia en el PAN que en el PRI. Pablo Emilio Madero enfrentó en 1982 a Miguel de la Madrid por la presidencia. Entre 1984 y 1987, el sampetrino (de Coahuila, no de Nuevo León) fue líder de Acción Nacional. Su propósito de elegirse para un segundo período lo frustró Luis H. Álvarez. El chihuahuense podría restarle hoy votos de nuevo a otro Madero —su paisano Gustavo Enrique— y sumárselos a Ernesto Cordero, el aspirante opositor a la jefatura panista.

Pablo Emilio Madero y otros líderes —entre ellos los también laguneros Jesús González Schmall y Juan de Dios Castro Lozano— renunciaron al PAN en 1991 por la cercanía de su partido con el presidente Carlos Salinas, algo de lo que hoy Cordero acusa a Gustavo Madero respecto al gobierno de Enrique Peña. Los escindidos formaron el Foro Democrático, y en 1994 Pablo Emilio fue postulado por el Partido Demócrata Mexicano (el del gallito) para la presidencia. Castro regresó al PAN años más tarde. La carrera política de Gustavo resultó más exitosa que la de su primo Pablo Emilio (ambos sobrino nietos del presidente Francisco I. Madero), fallecido el 16 de marzo de 2007, quien se distinguió por ser uno de los críticos más tenaces del gobernador Óscar Flores Tapia. El actual líder del PAN con licencia coordinó la bancada en el Senado en la anterior legislatura; en el gobierno de Peña Nieto logró mayor relevancia que en el de Calderón y es la figura panista más influyente en el gobierno del PRI, como Diego Fernández lo fue en el sexenio de Salinas. Reelegirse en la presidencia del PAN afianzaría a Madero en el poder y lo proyectaría a la sucesión de 2018.

Su problema es Cordero, el otro aspirante al mando del CEN, después de que Josefina Vázquez Mota declinó participar en el proceso. El exsecretario de Hacienda era visto al principio por el equipo de Gustavo Madero como un rival incómodo, mas no de peligro. Pero después de los escándalos de corrupción por el supuesto cobro de comisiones a alcaldes del PAN a cambio de presupuestos federales, por legisladores afines a Madero, y el malestar por la simbiosis de este con el presidente Peña, el ánimo cambió. Cordero puede ganar. Los Madero priistas fueron el general Raúl Madero González, hermano del “Apóstol de la Democracia”, y su hijo Francisco José Madero. El primero fue postulado para gobernador en 1957, sin militar en el PRI. El segundo inició su carrera en cargos poco relevantes, pero en la presidencia de José López Portillo subió como espuma: alcalde de Torreón, diputado federal, gobernador sustituto de Flores Tapia y senador. En los gobiernos de Enrique Martínez, Humberto Moreira y Rubén Moreira se desempeñó como director del Instituto Coahuilense para las Personas Adultas Mayores, hasta su muerte, el 21 de febrero de 2013.

Después de ellos, ningún Madero ha vuelto a ocupar cargos de elección o de jerarquía en gobiernos del PRI. Los hijos de Francisco José Madero, hombre discreto y fiel a su apellido, desarrollan actividades privadas. Es en el PAN donde se mantiene viva una estirpe ligada originalmente a los negocios y más tarde a la política y a las casusas democráticas. Francisco I. Madero, su figura central, derrocó en 1911 a la dictadura porfirista por cuyos rescoldos fue asesinado un par de años después. La única estatua que hay frente a Los Pinos es la suya.


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