Capitolio

Lunes amargo

El despido de Carmen Aristegui de MVS representa un golpe artero contra la libertad.

Se asesta cuando el ánimo nacional está abatido por la corrupción, la impunidad y el descaro; cuando el país navega a la deriva; cuando el más alto tribunal de justicia ha sido vulneradopor la imposición de un ministro cuestionado y sin carrera judicial; cuando las instituciones atraviesan por la peor crisis de legitimidad y credibilidad; y cuando los mexicanos dan cada día muestras de insatisfacción por la marcha del gobierno y de hartazgo por el estado de las cosas, para un gran mayoría ya insoportable.

La atención en México se centra en la clase política, pues su voracidad y capacidad depredadora la convierten en la más perniciosa.

Los políticos utilizan el poder y el presupuesto discrecionalmente y sin recibir castigo.

Esta situación coloca en desventaja a la inmensa mayoría de los mexicanos, expuestos a arbitrariedades de todo tipo. Pero también existen empresarios, iglesias y medios de comunicación que abusan del poder; al fallar a quienes depositan su confianza en ellos, se traicionan a sí mismos. Lo acaba de hacer MVS: no solo con su mejor equipo de investigación, sino con su audiencia, la cual no le es fiel al medio, sino a Aristegui.

La crisis de confianza en México no es exclusiva del gobierno, también afecta a los medios de comunicación.

En la actualidad pocos son creíbles, pues muchos prefieren halagar al príncipe —el camino más rápido para conducirlo a él y a su corte a la hoguera de la historia— en lugar de advertirle sobre la temporalidad del poder y de que el fragor y el griterío circundantes no son salvas ni vivas en su honor, sino el crujir del país y el descontento social imperceptible para los soberbios.

En un país tan escaso de líderes comprometidos y con autoridad moral como el nuestro, el periodismo de Carmen Aristegui brinda aliento y esperanza; no consuelo, entendido como aceptación irremediable de las cosas.

Por defender a los débiles, denunciar a los corruptos, incordiar al poder, sacudir a los medios de comunicación adormecidos y advertir sobre los riesgos de una regresión suicida para quienes pretenten imponerla, Aristegui fue privada de su espacio en MVS. Los costos para quienes fraguaron el golpe, dentro y fuera de la empresa, serán enormes. 


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx