Capitolio

Luna de miel corta

El cambio de ayuntamientos en Coahuila, el 1 de enero, transcurrió en un clima de normalidad democrática y con alternancia en trece municipios. Las oposiciones, encabezadas por el PAN, que hasta el año pasado gobernaban el 6.6 por ciento de la población del estado, dirigen ahora el cuarenta y cinco por ciento, lo que modifica la geografía política y anticipa para 2017 una sucesión gubernamental competida y con nuevos actores.

El PAN gobierna tres de los cinco municipios más poblados (Saltillo, Monclova y Ciudad Acuña) y el PRI dos (Torreón y Piedras Negras). Ambas fuerzas, mayoritarias en Coahuila, se aliaron con otros partidos el año pasado y lo mismo harán en las elecciones del 6 de julio próximo para la renovación del Congreso local. El proceso será igualmente competido en los dieciséis distritos, diez de los cuales tienen sus cabeceras en Saltillo (cuatro), Torreón (cuatro) y Monclova (dos).

Los municipios donde hubo alternancia son: Saltillo, Monclova, Acuña, Frontera, Sabinas, Zaragoza, Villa Unión, Morelos y Nadadores, antes en poder del PRI. Allende, Castaños, San Buenaventura y Múzquiz, que hasta el año pasado fueron gobernados por Acción Nacional, tienen ahora alcaldes priistas. El Partido Verde conservó la presidencia de Parras, donde el PAN cayó al cuarto lugar de las preferencias.

¿Cómo asume el gobernador Rubén Moreira la nueva realidad política del estado? “Las elecciones”, dijo en la toma de posesión del alcalde de Torreón, Miguel Riquelme, “nos dejaron autoridades legitimadas por el voto ciudadano y en algunos casos con el refrendo de los tribunales electorales. (…) quedaron atrás los tiempos del encono y el malestar poselectoral. Hace años era común ver que, pasados varios meses de la toma de protesta, los ayuntamientos de algunas partes del estado no podían iniciar sus funciones por el descontento popular”.

Un gobernador del PRI y un alcalde del PAN no cohabitaban en la capital desde hace diecisiete años, cuando Manuel López Villarreal —hermano del nuevo presidente municipal— inició su gestión. Rubén Moreira no asistió a la toma de posesión de Isidro López, pero envió como representante al titular de Educación, José María Fraustro Siller, el secretario con mayor trayectoria y exposición mediática. Además se le menciona como virtual candidato a diputado local, en la que sería su primera prueba —de fuego— en las urnas. Moreira, quien después del cambio de ayuntamientos suspendió actividades cuatro días para someterse a un par de intervenciones en el Hospital Universitario de Saltillo y convalecer en su domicilio, dijo a los nuevos alcaldes, desde Torreón, que los tiempos inéditos de hoy son también de oportunidades. Asimismo, les extendió la mano “para atender los reclamos sociales, construir de forma responsable un futuro mejor y generar oportunidades de desarrollo individual y colectivo”. También les pidió mirar juntos hacia el futuro “los comicios y la pasión que despiertan quedaron atrás; por delante está el tiempo de gobernar: de hacerlo bien y para todos”. Dijo que la legitimidad de los ayuntamientos “no solo augura buenos tiempos”, sino que “además los va a acompañar para enfrentar retos como la seguridad, que son un reclamo de la gente de bien”. Los alcaldes tendrán una luna de miel corta. La realidad los abruma. La mayoría recibió ciudades en ruinas, endeudadas y con baja o nula confianza ciudadana. ¿Habrá algún castigo para los ex presidentes de Torreón, Monclova y Ramos Arizpe? En un país de leyes serían juzgados. En México no, excepto en las urnas.

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