Capitolio

Luces de alternancia

El escenario para el PRI y el PAN en Nuevo León es más difícil de lo pensado. El enojo provocado por el gobernador Rodrigo Medina y la escasa talla política de Ivonne Álvarez (PRI) y Margarita Arellanes (PAN) para un estado fundamental para el país, lo resume un verso de una canción interpretada por los Tigres del Norte: “Traigo la sangre caliente/ no me la puedo apagar/ anda muy triste la gente/ saben que voy a pelear/ el negro, el blanco y el giro/ me las tienen que pagar”.Las que hasta ayer parecían expectativas independientes y ciudadanas inconexas, representadas por Jaime Rodríguez “el Bronco” (ex priista), Fernando Elizondo (ex panista) y David Noel Ramírez (rector del Tec de Monterrey, sin partido), podrían devenir en fuerza opositora para despedir al PRI del Palacio de Gobierno y evitar que el PAN vuelva a ocuparlo. Elizondo oficializará hoy su candidatura por el Partido Movimiento Ciudadano, después de haber sido cortejado por el PRD y el PT.La idea de Elizondo es sumar a Rodríguez y a Ramírez para darle mayor viabilidad a su candidatura, dada la decepción ciudadana por las postulaciones de Álvarez y Arellanes, aunada al descontento en las filas del PRI y el PAN por haber preferido a la senadora y a la alcaldesa de Monterrey con licencia, en lugar de otros perfiles quizá menos mediáticos y populares, pero eficientes y con experiencia en asuntos de gobierno, administración y de negocios.Existen argumentos irrebatibles para unificar las distintas corrientes en torno a la figura de Elizondo: 1) como candidato independiente,Rodríguez afrontaría obstáculos, desventajas y trampas —como le consta a Federico Sáenz, quien, por razones de tiempo, no pudo cumplir los requisitos para registrarse como aspirante a diputado federal por el distrito 6 de Torreón— impuestaspor la ley a los ciudadanos que pretendan acceder a un cargo público fuera de la órbita de los partidos; y 2) Ramírez es un hombre de prestigio, pero su eventual candidatura ciudadana exige experiencia política y electoral para no caer en manos del partido que lo postule.De los aspirantes al gobierno de Nuevo León en escena, Elizondo tiene más peso específico y mejores credenciales: ha sido gobernador interino, secretario de Energía con Vicente Fox y senador por el PAN. Sin embargo, falta la definición del Movimiento de Regeneración Nacional, de Andrés Manuel López Obrador, quien, por cierto, ya inició campaña para las presidenciales de 2018, con recorridos por el país y en los spots de apoyo a los candidatos de Morena a diputatos federales. Entre los empresarios nuevoleoneses afines a López Obrador destacan Alfonso Romo y Fernando Turner.Ivonne Álvarez y Margarita Arellanes tienen algo en común: la animadversión de amplios sectores hacia sus candidaturas y corrientes de opinión pública críticas y hostiles. Su inasistencia, el domingo pasado, al foro del Consejo Ciudadano, convocado para acordar una plataforma de evaluación de los funcionarios, agravió no solo a instituciones como el Tec de Monterrey, la Universidad Autónoma de Nuevo León, la Universidad de Monterrey, la Universidad Regimontana, la Caintra, la Canaco y la Coparmex, sino a una sociedad de por sí escéptica por las propuestas del PRI y el PAN para el gobierno. La presencia de “el Bronco” Rodríguez achicó todavía más a Álvarez y a Arellanes. Otros estados seguirán el ejemplo de Nuevo León, de decir no a candidatos impuestos por el capricho e interés de partidos y gobiernos. 


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