Capitolio

Linchar en los medios

El tema de La Gran Familia se debatió el 21 de julio en el programa “Es la hora de opinar”. Leo Zuckerman, Javier Tello, Jorge Castañeda y Héctor Aguilar Camín lo abordaron desde la perspectiva de los medios de comunicación, que convirtieron el caso en pantomima y a su principal protagonista, Rosa Verduzco, en la villana de la historia, después de haber dedicado la mayor parte de su vida a recoger, asistir y educar a más de siete mil personas, niñosen su mayoría. Para hacer justicia, los delitos cometidos en la institución —y en cualquier caso, público o no—, deben ser investigados y castigarse conforme a la ley y no según los intereses del gobierno ni por consigna. Rosa Verduzco fue satanizada por los medios sin respetar su derecho de réplica. Las denuncias contra La Gran Familia son pocas si se consideran sus seis décadas de servicio, no solo a la comunidad de Zamora, ni de Michoacán, sino de otros estados de la República, incluido el nuestro. Los perdedores son los medios de comunicación y el estado que los manipuló. Juntos convirtieron una obra social en espectáculo grotesco, ruin y barato. Ellos al final se pueden defender, tienen el poder, mas no los niños y adultos cuyo hogar era La Gran Familia. Sobre las imágenes difundidas por la televisión comercial y la prensa para escandalizar a la opinión pública y generar un clima de linchamiento, Castañeda refutó: “Las fotos sí mienten”. Javier Tello, analista político, advirtió que “El Estado jamás debe juzgar, condenar a una persona, sea ‘El Chapo’ o sea ‘Mamá Rosa’. La autoridad juzga actos; es un acto que viola la ley o no viola la ley (…) y en este caso se fueron tras la persona (…) y contra la institución, sin diferenciarla de las personas”. Tello precisó que si en otros sucesos el linchamiento ha procedido de los medios, esta vez el gobierno los utilizó para lapidar a Verduzco, lo cual resulta más grave aún.El problema de los niños de la calle en el país es gigantesco —apuntó— y sin embargo “no parece escandalizar a nadie”.Aguilar Camín puso el énfasis en el linchamiento mediático con la participación del gobierno: “La autoridad puso los elementos en la mesa (…) no hay ninguna duda de eso, pero la conducta de los medios, totalmente desmesurada, salvaje, yéndose a comer ese hueso que le habían (…) y convirtiendo este hecho en la aparición súbita del infierno, me parece que habla muy mal de la calidad profesional con que este asunto y muchos otros fue tratado.Además de la absoluta falta de instinto profesional de los medios (…) porque aparte de todas las cosas, lo que hay ahí, lo que había y sigue habiendo, es una historia extraordinaria, única”. El autor del ensayo “Después del milagro”, sobre la transición mexicana, dijo que Verduzco no recibía a niños y adolescentes cualquiera, sino a algunos “de los más ingobernables” —a aquellos que ninguna institución oficial quería tomar, “les tenían miedo”— e incluso a “criminales mayores y menores”. Sin embargo, “lo único que vio la prensa (…), lo único que los medios le mostraron a la gente es: ‘aquí está esta mujer siniestra que ha construido este infierno’. La actitud es digna de una autocrítica, apuntó Aguilar, y“si hubiera leyes para eso, digna de una denuncia para los medios (…) Todos los días, con casos menos visibles, estamos linchando gente en los medios, con rumores, con imputaciones”. 


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