Capitolio

León y su condición

A don Luis Ramírez, leonés de buena cepa



Si algún motivo de frustración le faltaba a La Laguna para cerrar el año, ya lo tiene: la eliminación del Santos. El estado de ánimo individual se refleja en el entorno social, y en la Comarca es de cansancio, de abatimiento. En Torreón, la atonía se observa en las calles, en los centros comerciales, en el ambiente. León, donde estuve a mediados de noviembre, presenta la otra cara de la monedad. La energía y actitud positiva de sus habitantes y el desarrollo urbano, comercial e industrial son palpables. Ese espíritu leonino, que recuerda el Torreón de los años sesenta y setenta, se manifiesta también en las tribunas y en las canchas de fútbol. Por lo tanto, León es finalista y, desde mi profana opinión, alzará la copa del torneo de apertura. Como ciudad —por las fechas que la visité tenía lugar el Festival Internacional del Globo al acuden más de cuatrocientos mil visitantes— es la primera de América Latina con mejor costo-beneficio según el estudio “Ciudades del Futuro” del periódico “The Financial Times”.
Hace dos años obtuvo mención honorífica en el Sustainable Transport Award, por su sistema de transporte público de “primer nivel”, mérito que compartió con Guangzhou, China, por encima de San Francisco, California, y Zurich, Suiza. En América Latina ostenta el lugar número trece en red de ciclovías; es la cuarta ciudad más grande del país y la séptima zona metropolitana con mayor población, la cual ronda el 1.7 millones de habitantes.
El año pasado fue declarada “Ciudad Campeona del Agua” junto con Buenos Aires (Argentina), Róterdam (Holanda) y Lyon (Francia) por el Consejo Mundial del Agua en Marsella, Francia, debido a sus avances en saneamiento y reutilización de aguas residuales y cogeneración de energías a partir de biogás (con datos de Wikipedia). Sin abandonar las actividades productivas basadas en el cuero, que, por el contrario, las ha expandido y perfeccionado, León reorientó su economía a los servicios y a la industria automotriz. También está a la vanguardia en servicios de salud, enseñanza e investigación. El PAN gobernó León casi un cuarto de siglo de manera interrumpida. Carlos Medina Plascencia (1989-1991) fue el primero de los seis alcaldes de esa época. El PRI recuperó la presidencia municipal el año pasado con una mujer: Bárbara Botello Santibáñez, que en 2009 había competido para el cargo, sin éxito. Botello preside la Federación Nacional de Municipios de México y es una de las figuras políticas más relevantes del estado.
¿Compite León de los Aldama, su nombre oficial, con la capital, Guanajuato? No tiene necesidad. ¿Y políticamente? Tampoco. Entre 1991 y 2012, León colocó a tres de los suyos en el gobierno del estado: Carlos Medina Plascencia, Vicente Fox y Juan Manuel Oliva; y al segundo de ellos, en la Presidencia de la República. La capital no acapara el poder político. De los últimos gobernadores, todos de extracción panista, el único nacido en Guanajuato es Juan Carlos Romero Hicks. El actual, Miguel Márquez, es de Purísima del Rincón, cuya población de setenta mil habitantes equivale a la de Ramos Arizpe, Coahuila.
Tal como León superó a Torreón de tiempo, su equipo dejó fuera de la liguilla al Santos. La actitud en el campo de juego no basta. Hace falta liderazgo, mística y ánimo social que la respalden. No hay pretexto: el éxito de una ciudad depende del esfuerzo y compromiso de su gente, de sus empresarios, de sus medios de comunicación y al final de sus políticos. Mientras La Laguna no lo entienda y permanezca en el lamento, seguirá anclada.



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