Capitolio

Lecturas políticas

El gobernador Rubén Moreira censura a quienes lucran “con el escándalo y el miedo”. Existe menos violencia —asegura— pero “algunos no quieren reconocerlo. Para ellos, que el bien triunfe no es una buena noticia; a ellos les place el caos, pues de él sacan provecho”, dijo el 7 de marzo en la celebración por los 85 años del PRI. Su discurso estuvo impregnado de alusiones al PAN y a otros sectores: “Nosotros gobernamos, no solo administramos. (…) sabemos que contra el crimen hay que actuar (…) no se puede pactar (…), no se puede callar”. Luego de advertir de que los intereses de Coahuila están por encima de la popularidad del gobernador, el “primer priista” del estado mantuvo el tono recriminatorio: “Nosotros no le tememos a la mafia, (…) venimos a terminar con su fiesta. Nosotros no sacamos votos del crimen, ni de los casinos ni de lo yonkes. (…) no fuimos beneficiados por la delincuencia que destruía propaganda: a nosotros nos la destruyeron. Nosotros no le prometimos a ex policías corruptos darles trabajo a cambio de votos (…) nosotros no queremos legalizar la droga. Nosotros somos de la cultura del esfuerzo”.


En el acto no se habló de carro completo, pero es evidente que el PRI, con su voto duro y el marginal de dos membretes nacionales y cinco locales, buscará hacerse de nuevo con la mayoría del Congreso el 6 de julio, proceso para el cual ya faltan menos de tres meses. Los partidos satélite (Verde, Panal, PPC, PSD, Joven, Campesino y de la Revolución Coahuilense) celebraron con su aliado sus ocho décadas y media. La única posibilidad de ingresar a la próxima legislatura se las brinda el PRI, si se considera que en los comicios de 2011 el Verde captó catorce mil 305 votos, seguido por Primero Coahuila con doce mil 590.


Frente a los líderes de los ocho partidos, alcaldes, diputados y senadores, Moreira dijo gobernar sin populismos ni paternalismos. Destacó además que la transparencia es una de las divisas de su sexenio. Por su parte, el líder del comité directivo estatal del PRI, David Aguillón, se refirió, en oposición a los pasivos por más treinta y seis mil millones de pesos que han lastrado a su partido en las últimas elecciones, a la “deuda de seguridad” y a la corrupción de los gobiernos del PAN, sin mencionar por su nombre al partido firmante del Pacto por México y aliado del presidente en las reformas.


Gerardo García, subsecretario de Organización del CEN, dijo, en un mensaje deshilvanado, que el PRI es el partido “de las formas” y pidió “sorprender” en las campañas para renovar el Congreso, no solo a la ciudadanía, sino a los demás partidos. “Que digan, ¡guau, qué bien lo hacen!”. Recreación poco afortunada, pues remite al ex presidente López Portillo que ofreció defender el peso “como un perro” y el país terminó en la ruina. El auditorio León V. Paredes sirvió también de escenario para la toma de posesión del nuevo delegado del CEN del PRI, Jorge Romero, ex diputado por Hidalgo. Declaró que gobiernos como el de Moreira (Rubén) prestigian a su partido. Una ceremonia sencilla, sin la estridencia de otro tiempo, a la que también asistieron los candidatos a diputados: los ya electos y los que hacen fila. Entre ellos, el ex panista Luis Gurza Jaidar, cuyo padre Edmundo Gurza Villarreal, una de las figuras más respetadas del PAN, sufrió acoso y agresiones por defender los principios maderistas de elecciones libres, transparentes y democráticas. m


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