Capitolio

Lecciones de Pirro

Para Carmen Aristegui

y su equipo, con solidaridad


Pirro ocupó dos veces el trono de Epiro; tuvo cuatro esposas y seis hijos. Murió en 272 a. C., en Argos, mientras se batía en retirada. Una jabalina lo lastimó primero en el pecho; después una teja, lanzada por la madre del soldado que le hirió, lo golpeó en la nunca; ya caído, fue decapitado.

En Wikipedia, donde me apoyo para escribir este texto, se lee: “pudo convertirse en el monarca más poderoso de su tiempo, si hubiera perseverado (…) Antígono le comparaba con un jugador de dados, que conseguía algunas tiradas afortunadas, pero era incapaz de aprovecharlas”.

Para el historiador militar Theodore Ayrault, oficial de la Unión durante la Guerra de Secesión de Estados Unidos, “(Pirro) era brillante, no carecía de habilidad, poseía la presencia y muchas de las cualidades intelectuales que van asociadas a un gran capitán.

Pero no tenía solidez”.Al epirota se le recuerda cuando los costos de una batalla —sea militar o política— superan los beneficios, como ahora mismo pasaen México: 1) “Otra victoria como esta” (dijo en Heraclea, donde perdió oficiales y tropas valiosos) “y tendré que regresar a Epiro solo”; y 2) “¡Otra victoria como ésta (en Asculum, donde derrotó a los romanos sin obtener ventaja alguna) y estaré vencido!”.

El balance histórico es ambivalente. Wikipedia lo presenta así: “Si se le juzga desde el punto de vista de corrección y moralidad pública, aparecerá como un monarca preocupado únicamente por su engrandecimiento personal (…) Si se le juzga de acuerdo a la moral de su época (…) vemos más rasgos dignos de admiración que de censura”.Jacob Abbott, escritor estadounidense, lo definió como “el ejemplo más evidente que ha producido el mundo de cómo un gran poder y las oportunidades más nobles pueden ser desperdiciadas y arrojadas por la borda. (Pirro) No consigió nada”.

El presidente Peña Nieto lleva sumadas ya varias victorias pírricas. La más reciente es la imposición de Medina Mora como ministro de la Corte, a contrapelo y con solocuatro votos por encima del mínimo requerido.

Como Salinas de Gortari, Peña no vio ni oyó a quienes le advertían rectificar. Sin un consejero sabio como Cineas, cuando vea los costos de esta y otras decisiones equivocadas, tal vez comprenda que su regreso a Atlacomulco lo hará sin compañía. 


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx