Capitolio

Juegos del destino

Irma Elizondo no iba a ser diputada, porque no había sido candidata. El PRI recurrió a ella y a Jeanne Snydelaar por no completar la cuota de género para las elecciones de 2012. La lista original la componían seis varones y sola una mujer: Norma González. Elizondo sustituyó a Jesús Mario Flores en el distrito 01 y Snydelaar al inescrupuloso exalcalde Armando Castro en el 03, cuyas cabeceras son Piedras Negras y Monclova, respectivamente.Fallecida en su casa de la Ciudad de México entre el sábado y el domingo pasados, fue la única de las tres que obtuvo el triunfo. No sin apuros, pues la diferencia entre ella y el panista Ignacio García fue de apenas 1.6 por ciento. Mario Dávila derrotó a Snydelaar; y Marcelo Torres, una de la figuras ascendentes del PAN en Torreón, a la exsecretaria de Turismo, Norma González, en el distrito 06, por un margen de veintiséis mil votos. La diputada pertenecía precisamente a la comisión de Equidad de Género y a las de Asuntos de la Frontera Norte y de Cultura y Cinematografía. Antes fue diputada por la LIV legislatura local (segunda de Rogelio Montemayor), suplente de José María Ramón en la LV legislatura federal (segunda de Carlos Salinas) y suplente del senador Francisco Dávila en la LVI (con Ernesto Zedillo).La equidad de género era hasta hace poco una simulación. Raro en México, ¿no? Los partidos registraban cierto número de mujeres como candidatas propietarias, pero si ganaban eran obligadas a pedir licencia y dejar el lugar a su suplente: un hombre. Su título de “Juanitas”, sinónimo de marionetas, se debe a Rafael Acosta Naranjo, impuesto por Andrés Manuel López Obrador y el PT como candidato a jefe de la Delegación de Iztapalapa, a condición de que si ganaba —como sucedió— le dejara el puesto a Clara Brugada.La pantomima terminó con una serie de reformas a la Constitución, forzadas por la opinión pública. Ahora hay paridad de género en las candidaturas para los congresos federal y locales (50-50) y fórmulas femeninas (propietaria-suplente). Por lo tanto, Lourdes Flores Treviño ocupará el asiento L-425 de la diputada extinta. Irma Elizondo fue noticia en dos momentos: 1) cuando su fotografía, dormida en una de las sesiones maratónicas sobre la reforma energética, circuló profusamente en la prensa y las redes; y 2) cuando se informó de su muerte. Incluso en el Senado se escuchó la voz de Braulio M. Fernández para pedir un minuto de silencio.Lo llamativo es que en los foros de periódicos y revistas donde se expresan opiniones sobre el deceso de la representante, no haya notas de pesar, solo críticas, algunas fuera de lugar. Incluso la reacción frente a la muerte —“Coahuila… Mmm Humberto Moreira… Mmm… Impunidad desde el recinto legislativo, no creo que haya sido buena persona”, escribió Scooby— confirma por qué el Congreso es una de las instituciones peor calificadas del país, junto con los partidos, los sindicatos y las policías. El filósofo y poeta indio Rabindranath Tagore advertía: “El poder cree que las convulsiones de sus víctimas son de ingratitud”. El sentimiento popular hacia los políticos no se resuelve con encuestas. Las reformas han provocado más agravios que adhesiones, la popularidad del presidente Peña Nieto cae en picado y la confianza del consumidor y de los inversionistas retrocede. Mientras, el Congreso endeuda al país con pasivos laborales de Pemex y la CFE. 


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx