Capitolio

Iguala: efecto bumerán

El ingreso petrolero puede caer hoy y compensarse mañana vía recaudación fiscal y deuda, con cargo al contribuyente, pues el gasto público y la burocracia no se tocan ni con el pétalo de la retórica más edulcorada. Con la confianza no pasa lo mismo: si se pierde un día, difícilmente se recuperará al siguiente. Ambas cosas suceden en México. Para afrontar la baja en la producción del hidrocarburo, el gobierno tiene un plan basado en la reforma hacendaria. Ya se dijo que en el resto del sexenio no habrá más alzas de impuestos ni tributos nuevos.Sin embargo, promesas así en el pasado, en escenarios donde también el petróleo estuvo de por medio, terminaron en crisis. Pemex produce casi un millón de barriles diarios menos respecto a 2005, no solo por falta de inversión y de tecnología, también por los mayores volúmenes de agua y sal en Cantarell, según ha explicado Pemex Exploración y Producción. Por otro lado, el precio de la mezcal mexicana de exportación cayó en días pasados a 84.15 dólares en barril, lo cual implica riesgos para la economía el año próximo e incluso para la reforma energética.Pero mientras el petróleo está sujeto a los vaivenes del mercado y a condiciones internas de producción, el gobierno de Peña Nieto ha perdido la confianza que sus reformas generaron en el mundo. Apenas siete meses después de haber aparecido en la portada de “Time” como el salvador de México, el presidente está hoy en el ojo del huracán por la masacre de veintidós presuntos delincuentes en Tlatlaya (Estado de México), el 30 de junio, y la desaparición forzada de cuarenta y tres normalistas de Ayotzinapa en Iguala (Guerrero), el 26 de septiembre, debido a la participación de militares y policías en uno y otro caso.Las manifestaciones del miércoles en la mayoría de los estados y en diversas ciudades de América y Europa reflejan el impacto por la agresión contra los estudiantes y la sistemática violación de los derechos humanos en nuestro país. El gobierno federal se ha tardado en responder y lo ha hecho mal, como parte agraviada y no como responsable de investigar los asesinatos y de presentar ante la justicia a los culpables. La cínica oferta del gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre (PRD), de renunciar si la sociedad se lo demanda, es una burla, una provocación, un llamado a nuevas revueltas. Protector del alcalde prófugo de Iguala, José Luis Abarca, debe ser desaforado y metido a la cárcel por faltas a la Constitución.Mientras tanto, cobra fuerza la hipótesis de que la crisis con los normalistas se habría evitado si la PGR atrae la investigación por el asesinato de los líderes campesinos Arturo Hernández, Ángel Román y Rafael Bandera, ocurrido el 30 de mayo de 2013, cuando recibió informes sobre los vínculos de Abarca con el crimen organizado y testimonios para procesarlo por la muerte del primero. El procurador Francisco Murillo admite haber sido enterado del tema, pero no actuó por no ser de su competencia. Como bumerán, Iguala regresó al gobierno federal y puso al presidente Peña entre la espada y la pared.



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