Capitolio

Historias dispares

La omisión de Óscar Flores Tapia en la columna de ayer fue intencional. Profesor, lo mismo que Humberto Moreira, OFT no pudo ser alcalde de Saltillo. La conversión de Saltillo en potencia automotriz empezó con él. Sembrador de vientos, como HMV, también recogió tempestades. Sin embargo, en su caso, las tormentas agigantaron su figura. Sus restos reposan en la Rotonda de los Coahuilenses Ilustres, por decisión del entonces gobernador Rogelio Montemayor.

Flores Tapia renunció por una venganza del presidente López Portillo, y por sus propios desatinos. Su separación del cargo, 111 días antes de terminar el sexenio, fue precedida de una campaña nacional, la cual sumó a figuras locales que poco antes habían sido aliadas y beneficiarias de su gobierno. El mural de Jorge González Camarena en el Palacio de Justicia refleja los tiempos canallas de la época.

OFT fue acusado de enriquecimiento. El caso se cerró con la cesión de propiedades de escaso valor en Parras y la sierra de Arteaga. Para evitar el ridículo, el gobierno federal difundió la especie de que el exgobernador “había huido del país”. En su programa “24 Horas”, Jacobo Zabludovsky tomó una llamada de Rosa del Tepeyac, hija de Flores Tapia, quien desmintió la versión: “Mi padre está en México y en cualquier momento pueden confirmarlo”.

Flores Tapia vivió al final sin riquezas ni resabios. Cada miércoles, un puñado de amigos desayunábamos con él en su casa: Jesús Alfonso Arreola y David Brondo; Armando Fuentes, “Catón”, acudía eventualmente.

El exgobernador podía acudir a mercados, restaurantes y pasear por la ciudad sin aparatos de seguridad. No los necesitaba ni podía pagarlos. La gente se le acercaba, lo saludaba e intercambiaban recuerdos y anécdotas. Francisco Martín Borque lo invitaba a la inauguración de sus tiendas (Soriana) en Saltillo.

Algunos descendientes de Flores Tapia utilizaron su nombre, después de muerto, para avalar campañas políticas. Su nieto Marco Flores fue secretario particular de Humberto Moreira, en elgobierno y en el PRI. Ninguno de los dos profesores (OFT y HMV) terminó su sexenio, pero el primero, a pesar de su carácter y sus fallos, fue reivindicado incluso por sus opositores. Hoy se le reconoce como uno de los mejores gobernadores de Coahuila. Moreira está en las antípodas y todavía la espada de la justicia (extranjera) pende sobre su cabeza.

 

gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx