Capitolio

Guzmán revive a Osorio

La recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán ocurrió convenientemente cuando el petróleo había cerrado en 24.11 dólares por barril y el peso en 18.13, los niveles más bajo y más alto del crudo y de la divisa estadounidense en mucho tiempo.

También sucedió cuatro días después del editorial de The New York Times sobre los saldos negativos del gobierno del presidente Peña (la “casa blanca”, los desaparecidos de Ayotzinapa y la fuga de El Chapo) y a una semana del estreno de la película “Chapo.

El Escape del Siglo”, primera de una serie de cinco, cuyo avance se presentó el 4 de enero.Según la trama, el jefe del Cartel de Sinaloa pactó con el gobierno y jamás estuvo en prisión. Irineo Álvarez, intérprete del capo, dice en uno de los diálogos: “Algo empecé a notar que traían los gringos y el presidente, algo me latió y mandé construir ese túnel”.

La primera parte de la saga “cuenta cómo tiene que pactar con las autoridades gringas y mexicanas y cómo él es una pieza política en un ajedrez sobre una economía mundial”. (Reforma 5.1.16) Para muchos, esa es la realidad.La noticia sobre la recaptura de Guzmán la dio con júbilo el gobierno y sus satélites. Estados Unidos la celebró y abrió las puertas de sus cárceles. La ciudadanía reaccionó con cautela y escepticismo.

El hecho es positivo, pero, como siempre, existen dudas. Una es por qué El Chapo no planeó mejor su escondite, en el país o el extranjero, después del derroche de ingenio y de recursos para evadirse del Penal del Altiplano.La reaprehensión corrige un error cuyos costos al final serán más altos que los réditos de volverlo a encarcelar. El presidente necesitaba colgarse una medalla, así fuera la misma que Guzmán le arrebató con su fuga.

El asunto quedó tablas. Sin embargo, los mexicanos tienen mayores motivos de preocupación que de optimismo, por la marcha de la economía.Si la candidatura presidencial del PRI se decidiera hoy, la línea de Peña Nieto sería por el secretario de Gobernación, Miguel Osorio.

La recaptura de El Chapo, después de la pifia del año pasado, le dio al presidente aliento cuando más lo necesitaba. Cuánto le dure es otra cosa. En cambio, la economía, responsabilidad de Luis Videgaray, difícilmente se recuperará en lo que resta del año (o del sexenio), el cual no cumple aún ni 15 días. 


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