Capitolio

Golpe de efecto II

Rubén Moreira e Isidro López se reunieron el 12 de mayo, día de la publicación del desplegado sobre las supuestas escuchas ilegales. El alcalde declaró que en lo sucesivo platicaría con el gobernador “antes de actuar” y atribuyó la precipitación a su “inexperiencia política”; aun así, dijo, se logró el objetivo de llamar la atención del gobierno federal. También reconoció la apertura del gobernador: “Le agradezco que me haya atendido (…), básicamente es trabajar en una investigación sobre este espionaje, ya que pudiera llegar a afectar posibles inversiones”.Moreira informó que la Procuraduría del Estado investigará la denuncia en la esfera de sus facultades, por tratarse de un delito federal.

Sobre la supuesta petición para mediar con un diario local, el gobernador advirtió que el alcalde “no tiene muy claro qué quiere del gobierno del estado; pero si está en nuestras manos ayudarle, lo haremos”, siempre y cuando “no se trate de coartar la libertad de expresión de ningún medio”.El caso refleja fallas de comunicación entre el gobernador y el alcalde, que desde 1997 no pertenecían a partidos diferentes.

Hoy el PRI y el PAN comparten la capital: uno en el gobierno del estado y otro en la presidencia municipal. Las fricciones empezaron cuando Isidro López empezó a barajarse como candidato de Acción Nacional, en el cual no militaba. Nieto del fundador del Grupo Industrial Saltillo, Isidro López Zertuche, el empresario fue calificado de “mal administrador” y “político advenedizo” incluso dentro del mismo PAN, por aspirantes desplazados.

Ya en campaña, el líder priista David Aguillón fustigó al primo del exgobernador interino Jorge Torres (PRI), prófugo de la justicia estadounidense por los presuntos delitos de lavado de dinero y fraude bancario: “No vemos en las propuestas del candidato panista incluir acciones reales para garantizar el clima de seguridad que tiene Saltillo, porque Isidro López y los que lo asesoran se han visto tibios y timoratos a la hora de tocar temas como el plan de seguridad”. (“Zócalo” 25-6-13)El problema del PRI fue su candidato, Fernando de las Fuentes, quien como líder del Congreso local legalizó la deuda por más de treinta y seis mil millones de pesos acumulada en los últimos años del gobierno de Humberto Moreira.

El priista empezó en las encuestas con una ventaja de cuarenta puntos, pero López lo derrotó al final por una diferencia de diecisiete mil votos: 113 mil 428 contra 96 mil 335.El alcalde argumenta que su falta de oficio político aceleró la denuncia por el supuesto espionaje.

Si así fue, no midió las consecuencias. El caso llegó al despacho presidencial y a las oficinas del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio; del presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Raúl Plascencia; del procurador Jesús Murillo, y del líder de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, José González.El gobernador Rubén Moreira tardó dos años en ordenar el estado —“lastimado por problemas como la corrupción, la inseguridad y la deuda pública”, apunta la carta abierta del alcalde— después de la caótica gestión de su hermano Humberto. Coahuila empieza a ser reconocido por su disciplina financiera, la rendición de cuentas y la promoción de los derechos humanos.

Situar al gobernador entre acusaciones de espionaje, desvío de recursos públicos y otras violaciones al estado de derecho, no parece un acto de principiantes. 



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