Capitolio

Gobiernos reprobados

Difícilmente las autoridades pueden aspirar hoy a obtener calificaciones aprobatorias. La indignación social, exacerbada por la corrupción y la impunidad, se manifiesta cada vez con mayor rigor y vigor en las calles, los medios de comunicación—aun en los más reticentes y proclives al gobierno—, las redes sociales y las mesas familiares. Si nada aplaca el descontento ciudadano se debe a una realidad incontrovertible: la falta absolutade credibilidad en la política, la justicia y las instituciones nacionales.Pagar encuestas para anticipar resultados electorales o ganar concursos de popularidad constituye un gasto inútil por dos razones: son ficticias y nadie cree en sus resultados; hace mucho la gente dejó de comulgar con muelas de molino. El basta social trasciende Tlatlaya, Ayotzinapa y la “Casa Blanca”. Quienes desde el poder suponen que se trata solo de un exabrupto, como ha habido otros, incurre en un acto de soberbia cuyo costo será mayor iracundia e inestabilidad.En uncontexto así, la encuesta del Barómetro de México Avanza que le otorgóal alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme, 4.9 puntos decalificación en una escala de diez, es consecuente con la situación del país y el municipio (Milenio Laguna 8.12.14). Pero sobre todo, lo es con unas elecciones en las cuales los torreonenses dividieron su voto entre el PRI y el PAN. Incluso Jesús de León captó más de mil sufragios que Riquelme, pero la alianza priista con varios partidos satélite le permitió conservar el segundo municipio más relevante del estado; de haberlo perdido, junto con Saltillo, la sucesión de 2017 ya estaría hoy decidida.El rechazo ciudadano al PRI por el caótico gobierno de Eduardo Olmos y al PAN, por la escalada de violencia en el sexenio de Felipe Calderón, aunado a las pugnas en el partido fundado por Gómez Morín, dio por resultado que la maquinaria del PRI, por sí sola, fuera insuficiente para ganar siquiera, no se diga ya de manera abrumadora. Los comicios de 2013 terminaron con el mito según el cual la estructura electoral priista en La Laguna puede determinar la elección del próximo gobernador. El carro completo del PRI, en la renovación del Congreso, no es referencial para ese propósito.La derrota del PAN en Torreón fue doble: perdió la Presidencia Municipal, que le había sido servida en bandeja de plata, y la posibilidad de avanzar el proyecto para suceder a Rubén Moreira. No ganar ninguna de las diputaciones locales en los comicios de este año puso de relieve la debilidad de Acción Nacional como partido y su divorcio no solo de la ciudadanía en general, sino de su clientela histórica. Las circunstancias convirtieron al alcalde de Saltillo, Isidro López Villarreal, en la principal figura del PAN hasta el momento.Riquelme recibió Torreón en condiciones tan deplorables que para cualquiera, sin excluirlo a él, hubiera resultado imposible revertir en un año lo que dejó de hacerse en cuatro. Lo que más tardará en recuperarse, según se observa en las redes sociales, en los medios de comunicación no militantes y en las encuestas, es la seguridad y la confianza. En un estado democrático no hace falta mano dura, disfraz del autoritarismo, basta aplicar la ley a quien la infrinja. El alcalde tiene aduladores, como todo hombre del poder, pero nunca el canto de sirena ha conducido al buen puerto a quien lo escucha. El antídoto contra la arrogancia es la humildad. 


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