Capitolio

Gobiernos divididos

En México, las elecciones legislativas de medio mandato no solo se convirtieron en plebiscitarias desde 1997, también anticiparon el fin de la hegemonía priista y la primera alternancia, tres años después. Para encarar la crisis económica gestada en el gobierno de Salinas de Gortari (conocida como “Error de diciembre” a nivel doméstico y “Efecto Tequila” a escala global), el presidente Zedillo aumentó el IVA del 10 al 15 por ciento al iniciar su sexenio.

En 1997, los mexicanos le cobraron en las urnas esa y otras medidas encaminadas a estabilizar la economía tras la devaluación del peso en más de cien por ciento (de 3.4 a 7.2 por dólar), como fijar topes a los salarios y recortar el gasto público.

El PRI perdió por vez primera la mayoría absoluta en el Congreso, al caer de trescientas diputaciones en 1994 a 239 en la LII Legislatura; el PRD obtuvo 125 y el PAN 121. El país tiene desde entonces gobiernos divididos, pues ni Vicente Fox ni Felipe Calderón tuvieron mayoría en la Cámara de Diputados. Los presidentes panistas también retrocedieron en las elecciones intermedias. Fox empezó con 207 curules y terminó con 148 (59 menos).

Calderón mantuvo los mismos rangos: bajó de 206 a 142.El voto de castigo contra el PAN, en los gobiernos de Fox y Calderón, le permitió al PRI ganar 203 diputaciones en 2003 y 242 en 2009.

El partido del presidente Peña Nieto ocupa 213 asientos en la LXII Legislatura, pero con los 28 del Partido Verde (PVEM) y los diez de Nueva Alianza (Panal) alcanza la mayoría absoluta (la mitad más uno) necesaria para aprobar cierto tipo de leyes.El PVEM había crecido en la intención de voto para los comicios legislativos de este año, pero la transmisión masiva e irregular de spots en más de cinco mil cines del país, el recuerdo de su historia, plagada de chantajes y escándalos de corrupción, destruyeron su imagen de ser un partido distinto a los demás.

El PAN, el PRD y Morena protestaron por la levedad de las sanciones contra el Verde e incluso exigen la cancelación de su registro.

Pero como el INE no tiene la autoridad ni la talla para tomar una decisión de ese calado, corresponde a la ciudadanía librar al país de un partido parásito (no es el único) y castigar de esa manera a sus cúpulas.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx